La permisividad de la política de seguridad de Ada Colau lleva a Barcelona a unas cotas de delincuencia insoportables.

No es nada nuevo, sobre todo para los barceloneses que lo llevan padeciendo a pie de calle, aunque el escandaloso nivel al que ha llegado la violencia en Barcelona lo haya hecho saltar a los medios de comunicación.

Y es que Barcelona, con Colau, se muere, y aquella ciudad que competía con las más avanzadas de Europa y vanguardia del progreso en España, se está convirtiendo a pasos agigantados en una ciudad sin respeto a la convivencia pacífica, sin autoridad y dónde la ley de la selva se impone.

Así hoy en Barcelona es común encontrarte a la vuelta de la esquina grupos de sin papeles o entre etnias enzarzados en autenticas batallas machetes en mano, zonas tan peligrosas que ni la Guardia Urbana ni los Mossos se atreven a adentrar, ataques a policías que intentan poner orden; por lo que no es de extrañar que cada vez sean más los barceloneses que exigen medidas.

Porque la Barcelona de Colau está alarmada por el aumento de la violencia, ocultado desde el Ayuntamiento durante mucho tiempo con la ayuda de los medios de comunicación subvencionados o de la misma correa política, pero que la realidad de los cada día más barceloneses que lo sufren y la difusión en redes, no ha podido ocultar por más tiempo.

Ahora el Ayuntamiento de Barcelona, por medio de su concejal de Seguridad, Albert Batllé, comienza a admitir el alto nivel de vandalismo y de delincuencia que asola la Ciudad Condal, tras años de permisividad del Gobierno municipal de Colau.

Las cifras así lo demuestran, desde la llegada al poder de Ada Colau la delincuencia de todo tipo no ha hecho nada más que crecer, sólo los robos con violencia han aumentado un 31% en la primera mitad de este año, y todo a la permisividad y relajación, que han sido las únicas políticas sobre seguridad que han salido del Ayuntamiento de Barcelona.

En lo que va de verano van ya siete homicidios entre julio y agosto y una sucesión de peleas con heridos graves por apuñalamiento, mientras el Ayuntamiento se defiende achacándolo a la falta de efectivos policiales en Barcelona, una excusa ante el hecho de haberse superado la cifra de asesinatos de todo 2018.

Una excusa ante una redilad que lo que pone en evidencia es que la política de Colau de permisividad ante todo tipo de faltas y delitos cometidos por colectivos muy concretos arropados por su ideología política, el retirar el respaldo a los agentes de la Guardia Urbana y dejar hacer a los delincuentes, ha sido la causante de la actual situación de extrema gravedad.

A lo que hay que añadir que estos sucesos corren como la pólvora por las redes sociales y están dando muy mala imagen de Barcelona, lo que se está sintiendo en el turismo, especialmente en el tipo de turista que ahora llega a Barcelona.

Lo lamentable de esta situación es que todavía haya gente “normal” que la vote para ese puesto de tanta importancia para una Ciudad como Barcelona.

Francisco Márquez

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¿La “gran transformación de España” que propone Sánchez no será un cambio de régimen político?

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El presidente en funciones del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, anunciaba durante el reciente debate de investidura que, sí era elegido presidente llevaría a cabo “la segunda gran transformación de España”.

Pero si ya la gestión del Gobierno Sánchez, que alcanzó el poder en una moción de censura con el apoyo de los separatistas, pro etarras y radicales de izquierda, ha suscitado más que recelos del español medio; su anuncio de una gran “transformación de España” con un Gobierno de coalición con Podemos y apoyado en el Congreso de los Diputados por Bildu e Izquierda Republicana de Cataluña, nos horroriza.

¿Qué transformación de España quiere hacer Pedro Sánchez de la mano de partidos políticos cuyo únicos objetivos son abolir la Constitución Española de 1978, poner en marcha una Asamblea Constituyente y conseguir la desaparición de España con la secesión de la mayoría de sus territorios?

La única “gran transformación” que espera Podemos de Sánchez, y que contaría con su total apoyo en el futuro Gobierno de coalición, sería la de dar por finiquitada la actual Constitución y elaborar un nuevo texto que tendría más similitud con la de Venezuela que con otras de democracias europeas y promulgar las III República, mandando al exilio al rey Felipe VI; a lo que habría que añadir la posibilidad de autodeterminación de los distintos territorios que conforman España.

Esa es la única “gran transformación” que puede vender Pedro Sánchez para investirse presidente: abolir la Constitución Española del 78 y convertir las actuales Cortes Generales, con mayoría socialista en el Senado y en el Congreso con el apoyo de los extremistas, a modo de Asamblea Constituyente que proclame la III República Española.

¿Qué transformación de España quiere hacer Pedro Sánchez de la mano de partidos políticos cuyo únicos objetivos son abolir la Constitución Española de 1978, poner en marcha una Asamblea Constituyente y conseguir la desaparición de España con la secesión de la mayoría de sus territorios?

No nos engañemos, por fuerte que nos suene esto, es lo que ahora llamamos “hoja de ruta”, en este caso de los radicales de izquierda y separatistas, porque los primeros entienden la “transformación de España” en un profundo cambio de régimen político que acabe con los acuerdos de las Transición española y los segundos no tienen nada más que un objetivo, irse.

Por esto lo mejor para España y los españoles hubiese sido repetir las Elecciones Generales buscando el entendimiento entre las fuerzas constitucionalistas, a la sazón PP, Ciudadanos y Vox; que como han demostrado los estudios demoscópicos posteriores al 26M, de haber alcanzado estas formaciones políticas acuerdos electorales estratégicos, hoy el PSOE no tendría mayoría en el Senado y no sabemos a ciencia cierta las posibilidades de pactos de los diferentes grupos.

La investidura fallida de ayer estaba escrita en el guión de Sánchez e Iglesias, por lo que habrá acuerdo entre ambas formaciones y Podemos tendrá peso en el nuevo Gobierno español, lo que obliga al bloque PP-Ciudadanos-Vox a no perder el tiempo en luchas entre ellos, el verdadero enemigo a batir es otro, y en él deben fijar su estrategia política, que no puede ser otra ser vigilantes ante tentaciones de deriva totalitaria del nuevo Gobierno y buscar la convocatoria de nuevas Elecciones cuyos resultados permitan un Gobierno que no busca destruir España y que busque la verdadera “transformación de España”, la de trabajar por convertirla en una de las economías más sólidas y en crecimiento de Europa.

Francisco Márquez

La hoja de ruta de Pedro Sánchez hasta las Elecciones Locales: Moderación.

Parece sorprendente que todavía haya alguien que se sorprenda por la aparente actitud moderada del presidente en funciones Pedro Sánchez, después de unas Elecciones Generales donde el radicalismo ha sido el lema de toda su campaña.

Y más sorprendente aún es que haya quien crea que Pedro Sánchez, finalizadas las elecciones, vuelve a la cordura e intentará gobernar sólo, con pactos puntuales, sin contar con la extrema izquierda chavista de Podemos y los separatistas catalanes y vascos.

No, Pedro Sánchez lo que está es haciendo tiempo hasta que pasen las Elecciones Locales del próximo 26 de mayo, por lo que durante estos días hará todo lo posible para no rozarse más de lo debido con Podemos, y mucho menos con separatistas, porque no le son útiles para estas elecciones.

Ahora se reunirá con Pablo Casado, presidente del PP, y Albert Rivera, presidente de Ciudadanos; dando muestras de ser un hombre de Estado, dialogante, poco amante de hacer “círculos sanitarios” a los partidos que le hagan frente y que no quiere gobernar con la extrema izquierda ni con el separatismo.

Pero no se engañen, todo es un espejismo debido a la estrategia del PSOE para las próximas Elecciones Locales, donde los socialistas han pospuesto para después del 26 de mayo cualquier tipo de negociación para la investidura de Pedro Sánchez, no vaya a ser que se “retrate” antes de tiempo, y entregarse en cuerpo y alma a Iglesias, Otegui y a Oriol Junqueras haga recapacitar a más de uno de los suyos que le voto el pasado 28A o incluso que muchos de los votantes que han abandonado al PP y han visto que lo único que se ha conseguido con su voto es afianzar aún más a Sánchez.

Finalizadas las Elecciones Locales, Pedro Sánchez hará públicas las negociaciones para formar Gobierno, que es posible que las englobe incluso con probables pactos postelectorales, en un “aquelarre” de pactos políticos con unos y con otros, de forma que le permita hacer su programa radical durante estos cuatro años.

Así no será extraño ver que para compensar el “cabreo” de Rivera por la entrada de Podemos en el Gobierno, bien sea en la primera división al Consejo de Ministros o en la segunda al de secretarios de Estado, pactará con Ciudadanos comunidades autónomas, ayuntamientos y diputaciones -Madrid y Murcia son un buen caramelo-, mientras que hará lo propio con Podemos donde pueda y con Bildu y ERC lo hará con más concesiones e indultos.

Esta es la verdadera hoja de ruta de Pedro Sánchez, en lo único que podemos decir que ha sido honesto al no negar la evidencia de lo que quiere hacer con España estos cuatro años, y que muchos españoles, millones, han votado, por lo que no pueden quejarse cuando dentro de unos meses vean como se quedan nuevamente en el paro, su nómina baja con la subida del IRPF o tienen menos dinero en el bolsillo gracias a la presión fiscal que Sánchez ha ocultado en campaña, excepto para los ricos, y que ahora en Europa resulta que abarca a todos los españoles.

Pero todavía existe una oportunidad de pararles los pies a Pedro Sánchez y sus “mariachis”, las Elecciones Municipales y Autonómicas del próximo 26 de Mayo, donde si el PSOE y Podemos se estrellan en la mayoría de capitales y autonomías, sería posible hacer del poder municipal un contrapeso a las políticas de Pedro Sánchez; de lo contrario España se verá avocada a cuatro años de mayor oscuridad que los de Zapatero, y muchos más para recuperarse de la inercia de la economía que nos impondrán PSOE y Podemos.

F. Márquez

Historia de la Educación para la Ciudadanía en España.

agora-dibujoEntrevistamos a Antonio Peña, Doctor en Historia, que nos hace un repaso a fondo de la nefasta asignatura Educación para la Ciudadanía, un laicismo feroz, impuesto por el gobierno para descristianizar la sociedad.

En esta entrevista nos explica su génesis y su evolución a lo largo del tiempo siguiendo unos planes perfectamente establecidos. Educación para la Ciudadanía (EpC) es el fundamento para crear un nuevo prototipo de persona, de ser humano y de ciudadano bajo un sistema totalitario.

¿Qué es la Educación para la Ciudadanía y qué pretende?

La Educación para la Ciudadanía no es un compendio de ideas de un pedagogo pos-moderno, ni un pupurri filosófico de un intelectual que, sin oficio ni beneficio, ha conseguido vender su doctrina a un gobierno. Tampoco es el capricho de un presidente de gobierno. Como veremos, Educación para la Ciudadanía (EpC) es el fundamento para crear un nuevo prototipo de persona, de ser humano y de ciudadano bajo un sistema totalitario.

Esta ideología hunde sus raíces en mayo del 68.

Efectivamente los primeros esbozos de las ideas recogidas en la actual EpC ya los podemos encontrar en las propuestas pedagógicas anarquistas de la “Escuela Moderna”. Desde la década de 1960 -especialmente a partir de la revolución marxista de 1968 y con los movimientos de Nueva Izquierda y Terapia Gestalt- estos planeamientos pedagógicos fueron extendiéndose hasta ser ampliamente aceptados y aplicados, sobre todo durante las décadas de 1980 y 1990 y, especialmente, mediante la labor del movimiento de Renovación Pedagógica. Actualmente tales ideas se han implantado y asentado en la conciencia pedagógica, sociopolítica y sociocultural de Europa y Occidente en general.

¿Cuáles son las ideas base de este movimiento?

Son “enseñar a aprender” para “enseñar a ser”. Bajo este lema se trata de cambiar la mentalidad y modelo pedagógicos llevando a la práctica teorías como: el autoaprendizaje, pero sin ninguna guía porque cada alumno se hace dueño de su propio camino de sabiduría; la educación libertaria, antidirigista y antiautoritaria junto a la adquisición de autonomía moral y ética. A ello se añade la teoría de la desescolarización, llevada a la práctica con el fomento de vías de formación no-reglada y no-formal así como con el desarrollo de currículums ocultos sobre el currículum explícito, vertebrados sobre unas llamadas transversalidades.

Desde la década de 1970 se han venido poniendo en práctica, además, teorías como la educación integral que pretende unir todos los saberes en una única materia de formación socioeconómica, sociopolítica, sociocultural, sociomoral. Paralelamente la figura del profesor ha sufrido un cambio radical de concepción surgiendo el educador-pedagogo, cuya función es sólo la de ser acompañante del alumno en su proceso de aprendizaje y de encaje dentro de un conjunto socio-estatal transformado por la subversión cultural.

En definitiva, la expresión “enseñar a aprender” para “aprender a ser” consta de dos conceptos que resumen las intenciones que el movimiento de renovación pedagógica ha conseguido imponer:

“Enseñar a aprender”: inculcar a los niños que sólo existe una forma determinada de aprender. Una forma que aparentemente es libre y que se basa en la experiencia personal y en la especificidad de cada alumno, aunque lo que realmente queda en el consciente y subconsciente del alumno sean las marcas o huellas que dejan esas experiencias. Esto es, al final lo que cuentan son las conclusiones que el alumno extrae de sus experiencias. Es aquí donde el guía-pedagógico (el profesor y el tutor) deben entrar para codificar ideológicamente esas conclusiones, que deben ser convertidas en aprendizaje.

“Aprender a ser”: una vez asumida la forma de aprender y la codificación ideológica realizada instantáneamente sobre de los resultados y conclusiones del proceso de aprender, interviene el “aprender a ser”. Esto quiere decir, sencillamente, que no somos personas humanas ni ciudadanos, sino que a lo largo de nuestra vida debemos aprender a ser personas humanas y ciudadanos. De tal modo, ser persona humana y ser ciudadano quedan convertidos en dos objetivos de vida que se alcanza -o no- mediante el tipo de aprendizaje reseñado.

En España el proceso de extensión y consolidación de los principios y postulados de la Renovación Pedagógica tuvo una rápida expresión en el marco legislativo.

Así es, los grupos reformistas del Franquismo aceptaron el reto de liquidar los restos del modelo educativo edificado a partir de la “Ley Moyano” (1957) para levantar un nuevo sistema sustentado en el modelo de Renovación Pedagógica. Es así como en 1969 -tras la ola revolucionaria- el Régimen Franquista tenía elaboradas las primeras Bases para una política educativa, que fue fundamento de la “Ley Villar Palasí” o Ley General de Educación de 1970. Esta ley cambió la orientación general de la enseñanza y los objetivos y los métodos pedagógicos en consonancia con la Nueva Pedagogía. Especial atención se dio tres factores:

La escolarización básica del conjunto de la población infantil.

La forma y método de aprendizaje de los alumnos en supuestas destrezas y habilidades, que deberían prevalecer sobre los contenidos teórico-prácticos.

La nueva dimensión ética: la progresiva pérdida de los valores de raíz cristiana hizo necesario un consenso sobre los nuevos valores que debían difundirse a través del sistema educativo. Con la Ley General de Educación y, desde entonces, con las diversas reformas se ha intentado poner en marcha un nuevo sistema moral diseñado por el Estado, y conforme a los valores ideológicos que sustentan la Nueva Pedagogía.

El fracaso en este tercer punto llevó a un nuevo intento reformista en 1985, con la Ley Orgánica Reguladora del Derecho a la Educación (LODE).

Esta nueva ley dejaba intacta la estructura educativa pero iniciaba un cambio curricular profundizado por la LOGSE. En 1990 se promulgó la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE). Esta Ley sí comportó cambios importantes de forma efectiva: tanto de estructura como curriculares.

¿Quién fue uno de los principales ideólogos de la LOGSE?

Fue Álvaro Marchesi uno de sus principales exponentes. La LOGSE se basaba en tres ideas propias del revolucionarismo marxista: 1) la enseñanza como camino hacia la igualdad total, forzosa y necesaria (llamada integración social); 2) la enseñanza como potestad del Estado quitándosela a la familia (padres), y 3) la enseñanza como instrumento de “modernidad” (de progreso, es decir, de revolución económica, social y cultural). Estos tres principios son asumidos como dogmas. Para conseguir hacer realidad estos principios la educación y el sistema educativo deberían basarse el cognitivismo constructivista.

En el cognitivismo constructivista no se enseñan “saberes” -calificados de “tradicionales”- no hay fenómenos ni hechos ni fórmulas o reglas objetivas que aprender o describir o explicar, no hay personajes que retratar. El alumno debe conocer la realidad únicamente mediante su experiencia. El resultado es un conocimiento sesgado y manipulado por los propios sentimientos, impresiones o recuerdos sobre las experiencias vividas. De ahí la importancia dada a la memoria vivida (memoria histórica se llama ahora) como uno de los modos de manipulación social. A esto se llama “aprendizaje significativo”.

Con la LOGSE el cognitivismo constructivista y el aprendizaje significativo se hacían explícitos siendo una cuña para la ideologización del alumnado.

Sí y al mismo tiempo el docente quedaba reducido a un guía o agente motivador de ese proceso de aprendizaje. Y para que el docente respondiese a la ideología que se pretendía imponer necesitaba un inspector. Por eso la LOGSE relanzó la figura de los inspectores y les dio mayores funciones, capacidades y posibilidades de vigilancia, control y censura sobre el profesorado y los centros.

Todo este proceso se justificó aludiendo a que una “realidad” -cada vez más “plural”- hacía necesarias esas “nuevas” formas de aprendizaje. Más que transmitir “saberes tradicionales” se debía mantener la cohesión social, alcanzar la igualdad de oportunidades, así como la igualdad de voluntades y de capacidades pero manteniendo una falsa tolerancia hacia otras formas y modos de vivir.

También se nos decía que para conseguir estos objetivos era necesario insistir en el currículum oculto, que debería transmitir valores. Lo que no se nos explicaba era qué valores. Además se nos decía que el mejor medio para alcanzar estos objetivos eran las transversalidades, las diversidades y las adaptaciones curriculares por las que se podían hacer explícitos muchos de los contenidos del currículum oculto.

Así es como en la década de 1990 comenzaron a impartirse asignaturas o materias con títulos como “desenvolverse en la vida experimentando con las cosas”, “manera de que salga bien una cita”, “Cómo hacer democrática mi casa”, “saber cuándo uno está enamorado”, y chorradas similares; mediante las cuales se podía transmitir un nuevo sistema de valores y de ética civil para la cual no había consenso en nuestra sociedad y, por lo tanto, no podía hacerse de forma curricularmente explicita.

¿Qué implicaciones tuvieron estas medidas?

Las consecuencias de este proceso ya se dejaron sentir en la frontera del año 2000: un sistema de evaluación laxo, un sistema que promociona que los alumnos pasen de curso por su edad, un sistema que penaliza y reprime el saber y el esfuerzo y la responsabilidad; un sistema que anula la disciplina y la autoridad, un sistema que vacía los valores de contenido cristiano y los relativiza para poder suprimirlos y sustituirlos por otros nuevos.

En 1998 el Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE) constató el progresivo éxito ideológico que este sistema educativo había proporcionado, aunque señalaba el fracaso del mismo en referencia a los niveles de conocimientos: un 30% del alumnado no conseguía el título de graduado en educación secundaria obligatoria. Ante esto la llamada “tasa de idoneidad” en conocimientos fue sustituida por las “adaptaciones” y “diversificaciones” curriculares (del tipo ya referidas) donde el currículum oculto se hacia explícito.

Javier Navascués Pérez

El hundimiento de Podemos: quien a sorpasso vive a sorpasso muere.

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Ni el Brexit, ni el fin del régimen socialista andaluz que ha mantenido por 37 años a esta parte de España a la cola de Europa, parecen tener tanto eco mediático como el “ataque de cuernos” que tiene el omnipotente líder de Podemos, Pablo Iglesias, por el abandono de esta formación neocomunista de uno de sus fundadores, Iñigo Errejón.

Pero la mayoría de los análisis de este asunto que he leído, escuchado y visto, por parte de los opinadores de la actualidad política, se equivocan, o por lo menos olvidan un factor importante en la más que probable implosión de Podemos.

Es cierto que la huida de Iñigo Errejón de Podemos se debe en gran parte a la lucha interna, algunas veces soterrada y otras más pública, que ha mantenido con el todo poderoso Pablo Iglesias, que como una anomalía democrática en la España de estos 40 años de democracia controla personalmente un partido mano a mano con su pareja, en la que Errejón perdió claramente y tuvo que replegarse a los “cuarteles de invierno”.

También es cierto que la última y verdadera encuesta, como ha sido las elecciones andaluzas del 2 de diciembre, ha sembrado el terror en Íñigo Errejón y a Podemos, que apostaba por una Teresa Rodríguez enfrentada con Pablo Iglesias que podía gobernar Andalucía de la mano del PSOE de Susana Díaz, ha hecho entrar en pánico a Errejón, que ha visto sus sueños frustrados con esta vía.

El problema real de Podemos es que la mayoría de los españoles han desenmascarado a estos illuminati de la política, de aquellos que aprovecharon el dolor de muchas familias en plena crisis económica para tocar poder y después abandonarlos a su suerte. Hoy ya no se acuerdan de los desahuciados, cuando todavía se producen más de 100 desahucios al día en España y curiosamente son los ayuntamientos en que Gobierna Podemos –Madrid y Barcelona- quienes los encabezan.

Tampoco es menos cierto que la atomización de Podemos, con sus mareas, hace aumentar exponencialmente cualquier fracaso electoral y reaviva todo tipo de escisiones, abandonos y nacimientos de nuevas siglas de grupos de extrema izquierda.

Pero de lo que no hablan ninguno de estos analistas políticos es uno de los factores, que a mi juicio, está influyendo sustancialmente en que Podemos empiece su carrera cuesta abajo y sin frenos, los millones de españoles que hartos de sus tropelías le han dejado, incluso para más enfado de los podemitas, muchos de ellos pasándose a Vox.

Porque son muchos miles de votantes de Podemos que confiaron en esta formación política en los momentos más duros de la crisis, que han visto como esos líderes que hacían escraches a la “casta” se han aburguesado adquiriendo casoplones como su residencia habitual de más de 600.000 euros –insoñable para un trabajador español-, como sus representantes en los diferentes parlamentos –aquellos que iban a renunciar a prebendas y sueldos- han hecho suyos los privilegios de esa hipotética “casta” a la que tanto odiaban y no sólo no se han reducido los sueldos sino que los han aumentado considerablemente o que no sólo no han contratado a menos enchufados sino que los han aumentado incorporando a familiares directos.

El problema real de Podemos es que la mayoría de los españoles han desenmascarado a estos illuminati de la política, de aquellos que aprovecharon el dolor de muchas familias en plena crisis económica para tocar poder y después abandonarlos a su suerte. Hoy ya no se acuerdan de los desahuciados, cuando todavía se producen más de 100 desahucios al día en España y curiosamente son los ayuntamientos en que Gobierna Podemos –Madrid y Barcelona- quienes los encabezan.

A lo que hay que añadir la política de odio que han llevado, especialmente a nivel municipal, con la eliminación de cruces, fiestas religiosas o símbolos tradicionales con la excusa de la Ley de Memoria Histórica.

Podemos como tal está acabado, que no significa que no vaya a durar algún tiempo ni que no surjan otro tipo de formaciones similares, pero lo cierto es que el partido político que decía iba a desmarcar al PSOE ha sido quien ha recibido el sorpasso de los españoles.

F. Trillo

 

Susana Díaz llama a la movilización de los andaluces contra el cambio político, apelando a que Andalucía es suya.

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La todavía presidenta en funciones de Andalucía, la socialista Susana Díaz, no ha querido despedirse dignamente de los andaluces a los que su partido ha convertido en los ciudadanos de España y Europa a la cola en todos y cada uno de los índices que podrían marcar el progreso y la prosperidad de un territorio.

Y como no podría ser de otra forma, en esta nueva izquierda española rencorosa y que no respeta los principios más básicos de una democracia, se despide llamando a la “movilización” de los andaluces, con la excusa del miedo al franquismo y a la extrema derecha, para evitar que los nuevos gobernantes andaluces puedan desmontar, ladrillo a ladrillo, el “chiringuito” de amigotes y corruptelas que el PSOE andaluz ha edificado durante 36 años ininterrumpidos, toda una anomalía democrática sin parangón en una democracia.

Susana Díaz llama, eufemísticamente, a “la participación activa de la ciudadanía” andaluza, pidiendo que se impliquen “al máximo en combatir a la derecha”, y prosigue su “arenga” lanzando argumentos falsos y manipulados que irresponsablemente pueden violentar la tranquilidad de los andaluces generando un clima de tensión, por otra parte propicio para este tipo de movilización social de la izquierda.

El PSOE andaluz, ese al que muchos miraban como el único bastión del PSOE razonable, moderado y socialdemócrata de la transición, se ha quitado la careta y se ha lanzado al monte para agitar las aguas políticas en Andalucía. Esto es lo que ocurre cuando un partido político confunde una administración con su partido y los derechos de los ciudadanos con sus militantes

La primera acción de protesta ya tuvo lugar a las pocas horas de conocerse los resultados electorales en Andalucía, donde la izquierda más radical intentó calmar su pataleta saliendo a la calle con amenazas y alguna que otra acción violenta; y la segunda dará comienzo hoy, con una puesta en escena de “rodea el Congreso” a la andaluza, donde la novedad es que el PSOE ya no se esconde y abiertamente no se limita a dar su apoyo al escrache, sino que fleta autobuses desde sus agrupaciones locales para que militantes y simpatizantes –se entiende que por la disponibilidad de tiempo en día laborable sean todos los enchufados que ven sus puestos de trabajo peligrar- puedan acudir al Parlamento Andaluz gratuitamente.

Lamentablemente para la España constitucional, el PSOE, como ya advertía Pio Moa en algunos de sus escritos, ha dado marcha atrás al “espíritu de la transición”, que tanto ha contribuido para la paz y el progreso de España de los últimos 40 años, retrotrayéndose a los desafortunados hechos de 1934, cuando a la sombra del resentimiento por la victoria del centro-derecha en 1933 la izquierda primero se reagrupó, como hoy ocurre en Sevilla, y posteriormente se unieron para “derrocar” a un Gobierno legítimo, como es el que los votos de los andaluces ha posibilitado en las pasadas elecciones del 2D.

El PSOE andaluz, ese al que muchos miraban como el único bastión del PSOE razonable, moderado y socialdemócrata de la transición, se ha quitado la careta y se ha lanzado al monte para agitar las aguas políticas en Andalucía. Esto es lo que ocurre cuando un partido político confunde una administración con su partido y los derechos de los ciudadanos con sus militantes. Lo que la propia Susana Díaz no se ha molestado en esconder cuando en su carta no duda en afirmar que: “No vamos a aceptar que nadie nos arrebate lo que es nuestro”, como si Andalucía y sus instituciones democráticas sean propiedad suya y de su partido. ¡Impresentable!

F. Trillo

Teniente coronel Antonio Tejero: “Me arrepiento de que quizás me he quedado corto en darle a Dios y a la patria todo lo que se merecen”. Entrevista en exclusiva de Javier Navascués.

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El Teniente coronel Antonio Tejero es sin duda uno de los pocos héroes vivos que quedan en pie en una España que se desmorona. Hombre de reciedumbre intachable, de una pieza, de honor, es sin duda el personaje más querido y admirado por los españoles de bien. Multitud de patriotas admiran su valentía por intentar abortar el nefasto régimen del 78, que el tiempo ha demostrado que ha sido un veneno letal para España. Una Constitución sin Dios que ha sido un coladero de inmundicia para degradar moralmente nuestra patria y gangrenar la unidad.

Antonio Tejero es una persona que no concede entrevistas. Multitud de periodistas lo intentaron chocando de bruces contra el muro de su silencio implacable. Huye como de la peste de los medios con intenciones torticeras y vive muy sereno a años luz del foco mediático. Sin embargo, providencialmente ha tenido un acto de generosidad que le honra, conceder la entrevista al Correo de Madrid, merced al sincero afecto que profesa al gerente del medio Álvaro Romero. Un servidor, Javier Navascués, tras libar con insistencia y no rendirse ante una causa perdida, recoge el fruto de la pasión puesta en el empeño.

Lo había probado en varios intentos baldíos, yermos de negativas y nunca me había rendido. Al mandar unas preguntas a su hijo Ramón, sobre la figura de su padre, este entendió que eran para el propio Antonio Tejero. ¿Por qué no? Inasequible al desaliento lo intenté una última vez, le dije a su hijo que nos conceda la entrevista para devolver el cariño que le tienen miles de españoles y a modo de legado. Se produjo el milagro y se animó a hablar. En este documento en exclusiva, que conservo su manuscrito como oro en paño, reflexiona sobre toda su vida, no sólo del momento por el que pasó a la historia, sino sobre el amor a su familia, especialmente a su mujer, a sus hijos y nietos, a sus yernos y nueras, del amor al Benemérito y glorioso Instituto de la Guardia Civil y de la felicidad que otogar arribar a las orillas de la venerable ancianidad con la conciencia tranquila.

“Habría que abolir las autonomías, que tanto daño hacen y es por donde se escapa parte del dinero de todos los españoles y el verdadero cáncer de España”.

¿A su edad contempla el pasado con paz y serenidad?

A mis 86 años tengo una visión amplia y veraz de todo el pasado de España, desde la Guerra de Liberación, donde bajo el mando del Generalísimo Franco, se venció al comunismo, liberando a Europa de su expansión. Soy un hombre sereno por naturaleza, pero es tanto el mal que se está haciendo a la religión y a España, destruyendo toda la magnífica obra que construyó el Caudillo durante 40 años, que es difícil controlar la serenidad. Además Franco lo hizo él sólo, y la victoria sobre el comunismo parece que sentó mal a todo el mundo, salvo dos excepciones. Éste mal se plasmó en la nefasta y atea constitución de 1978.

Es bonito y edificante llegar a su edad con la conciencia tranquila.

Mi conciencia particular la tengo bien tranquila, ya que he cumplido fielmente el juramento que hice a España en la Academia General Militar, aunque no obedecí a mis jefes siempre que fueron contrarios a los intereses de la Patria, como ocurrió en varias ocasiones.

Recuerdo alguna de ellas como la publicación de un artículo en la prensa pagana del Imparcial, con motivo del proyecto de la nefasta Constitución, en la que advertía del peligro de las nacionalidades, ya que se convertirían las autonomías en embriones de futuros intentos de separatismos. Cumplí el arresto correspondiente y me quedé tan tranquilo, aunque todo siguió para adelante dándole el incompetente Suárez los amplios estatutos a Cataluña y Vascongadas ¡Fue un desastre que ahora estamos sufriendo!

¿Podría contar más ejemplos?

Durante la lucha contra la ETA en Vascongadas me encontré con la exaltación de la llamada ikurriña (otra bajada de pantalones) y como yo había sido testigo de unas cuentas muertes de Guardias Civiles en su intento de destruirlas, protesté oficialmente ante el Ministro de la Gobernación, así como ante el Director General del Cuerpo preguntándoles a cuento de qué venía dar los honores a esa bandera de asesinos.

Resultado un mes de castillo y retirada del mando de Guipúzcoa, pero se lo debía a mis muertos, al Cabo Frutos Sualdea y al Guardia Vergara entre otros. Me dieron la comandancia de Málaga y allí tuve tres encuentros con sus mandos.

Otros ejemplos son el llevar a honores enterrar el cadáver de un Guardia Civil asesinado por el Grapo, cuando se me ordenó que fuera de modo clandestino y la negativa a aceptar el pésame de Carrillo, diciéndole en la prensa que era el seductor de la filosofía que ha fabricado en la calle de su asesinato y por último como homenaje a los tres asesinados en Vizcaya (Unceta y dos Guardias Civiles) impidiendo la celebración de una manifestación, ya que según le manifesté al Gobernador Civil y al Ministro, España estaba de luto por el asesinato de sus más preclaros hijos. Inmediatamente arresto de castillo y retirada del mando de la Comandancia.

Luego encabecé el asalto al Congreso de los Diputados para conseguir lo yo creía que iba a ser la solución de todos los males de la Patria.

Es bonito dedicar toda la vida a un gran ideal y ser fiel a sus principios hasta las últimas consecuencias…

Siempre fui fiel a mis ideales, que creo deben de ser los de la mayoría de los españoles, con la diferencia de que siempre me he sacrificado y he sacrificado a los míos para defenderlos con alma y vida.

¿Se sintió engañado y traicionado el 23 F?

Como he dicho anteriormente para ser fieles a los principios que tenemos grabados en el alma hay que llegar a las últimas consecuencias, incluido la pérdida de la vida y en menor escala perder el destino, el ascenso, la carrera y todo lo demás de menor importancia.

Me sentí ya dentro del Congreso más que engañado, traicionado. Fue mi compromiso con un Gobierno Militar, pensando que este ordenaría lo que había destruido Suárez que fué el principio de toda la ruina actual. Todo se concretó, en boca del genera Armada, en un gobierno de comunistas, socialistas, social demócratas, liberales etc, etc…, cosa que no acepté que fuera obra del Rey y de los Capitanes Generales, lo que permitió a Calvo Sotelo y todo su partido poder gobernar hasta las elecciones, aunque nunca nos los agradeció…

Fue una gran injusticia su prisión y muy dolorosa, pero ¿qué sacó de positivo de esa durísima experiencia?

Mi prisión no fue una injusticia una vez que nos vimos sólos. Todo se convirtió en una rebelión militar severamente castigada en el Código, aunque si que fue una actuación despreciable la del Tribunal que nos juzgó porque habiéndome condenado a 12 años, se dejó presionar por el gobierno de Felipe González y subió la pena a 30 años de reclusión. Sólo dos componentes protestaron, siempre hay caballeros.

¿Como sintió el apoyo y ánimo de muchos españoles de bien?

Constantemente me sentí apoyado, en primer lugar por Carmen, mi valiente mujer y por mis hijos y yernos y nueras, que no me abandonaron un segundo, a pesar de la lejanía de las prisiones (Cartagena, el Ferrol del Caudillo y Figueras) donde estuve 8 años, algunos de ellos sólo.

Amigos tuve montones que tampoco me abandonaron y me visitaban con frecuencia a pesar de tener que guardar a veces largas colas.

¿Fue determinante para no desmoronarse tener el consuelo de la fe?

Mi fe católica, apostólica y romana que practiqué desde mi nacimiento se vio incrementada por la influencia de mi mujer, que fue la que hizo que aumentase y siga aumentando hasta el día de hoy mi fe. Es un gran consuelo saber que Dios no nos abandona nunca y a nosotros no sólo no nos abandonó sino que nos protegió. Tengo que decir que tengo un hijo sacerdote que prueba la fuerza de nuestra catolicidad.

¿Está orgulloso de su trayectoria al servicio del glorioso cuerpo de la Benemérita?

El pertenecer al Benemérito Instituto de la Guardia Civil ha sido algo muy grande en mi vida y de hecho hoy, dentro de la podredumbre que nos rodea, ese Cuerpo sobresale gloriosamente entre todo lo demás.

Prueba del amor que le tengo a la Guardia Civil es que dos hijos, nietos y yerno pertenecen al Glorioso Cuerpo. ¡Viva la Guardia Civil!

¿Se arrepiente de algo?

Me arrepiento de que quizás me he quedado corto en darle a Dios y a la Patria todo lo que se merecen. No me arrepiento de haber encontrado en mi vida a la mujer ideal con la que me casé y me casaría mil veces, por su religiosidad y su patriotismo (nunca me obstaculizó cuando de la Patria se trataba). Su valentía, su entrega a sus hijos, dándoles una educación completa de religiosidad y amor a la Patria fue ejemplar. Tengo que destacar en ella su enorme honradez y amor al prójimo.

Y es precioso poder dejar ese legado a sus hijos.

Mi legado es que sepan que las injusticias son unas canalladas que se usan mas de lo que se debe y que deben castigarse duramente al que las hace en este tiempo de satanás. Lo que sí que es grandioso es crecerse ante ellas, aplastarlas si es posible y si no afrontarlas con entereza y luchar contra los injustos, que desgraciadamente son muchos. En resumen el legado completo es tras la Fe, un inmenso amor a España.

¿En qué emplea ahora su tiempo?

Como estuve tanto tiempo privado de familia, sobretodo de mi mujer, me dedico a ella todo cuanto puedo. Escribo poco, pero sí procuro hablar, con mi familia, de las proezas que hicieron nuestros antepasados y lo enorme que fue su labor. Hoy en día cientos de millones de personas en todo el mundo rezan y hablan en español, que es el idioma más hermoso del mundo, algo que se debe a nuestros ancestros.

¿Le preocupa la situación de España?

La caótica situación de nuestra patria es altamente preocupante y además no se ve solución para ello ni a medio ni a largo plazo. Los dirigentes actuales son y han sido capaces de aliarse con los separatistas antiespañoles con tal de conseguir sus poltronas y como es natural haciendo concesiones y promesas sediciosas, traicioneras y asquerosas. Y no se si los que esperan sustituirles tendrán las agallas suficientes para coger el toro por los cuernos, sin pensar en los votos sino solamente en España. Habría que poner a trabajar a los ineptos del Congreso, prescindir de los independentistas de Cataluña y Vascongadas, volver al idioma común de tantos millones de personas, conservando como joyas a todos los dialectos, pero sobre todo habría que abolir las autonomías, que tanto daño hacen y es por donde se escapa mucho del dinero de todos los españoles y es el verdadero cáncer de España y hay que terminar con él.

España es una nada más. Del Ejército es mejor callar. Sus mandos son ciegos, sordos y mudos. Sólo se atreven a hablar cuando pasan a la reserva y aún estando en ella los quieren tener callados. Hablan y escriben cuando están jubilados y no pueden perder ascensos. Quizá hayan intentado algo, pero rápidamente les han hecho callar y eso que la reformable Constitución los considera garantía de la Patria y de su independencia. Y hoy que la patria está pidiendo auxilios a gritos, están todos acuartelados. Es francamente penoso.

La Iglesia salvo algunos obispos, pocos, y algunos sacerdotes, todos miran los toros desde la barrera, sin tener en cuenta que el Caudillo, con su victoria, paró que fuera infinito el número de mártires. Algunos clérigos pregonan la ignominia desde sus púlpitos sobre todo los catalenes.

En fin tenemos una España que no se parece en nada a la de la poesía al 2 de mayo o al 1 de abril de 1939, pero a pesar de todo muy hermosa. ¡Viva España!

Javier Navascués Pérez