Entrevista a Javier Barraycoa sobre su último libro: “Eso no estaba en mi libro de Historia del carlismo”.

Javier Barraycoa es profesor universitario y ha desarrollado una labor de investigación desde el ámbito de la sociología aunque también se ha destacado en los últimos años en sus estudios desmitificadores del nacionalismo catalán. Ahora nos presenta una obra especialmente sugerente: “Eso no estaba en mi libro de historia del CARLISMO” (Almuzara 2019).

Algunos dicen que tiene usted un “negro” que le escribe los libros. Su producción en el último año ha sido espectacular …

El único negro soy yo. Es verdad que han coincidido en un año la publicación de tres libros, el penúltimo “La constitución incumplida” (SND Editores, 2018) y ahora “Eso no estaba en mi libro de historia del CARLISMO” (Almuzara, 2018) que mantiene la línea de “Eso no estaba en mi libro de historia de CATALUÑA”. Pero la verdad es que es el fruto de varios años de trabajo que han visto a la luz en un periodo de 12 meses.

Usted afirma en su libro que se ha disparado el interés por el carlismo y los estudios en la última década, ¿qué aporta entonces su libro?

Creo ser sincero si afirmo que este libro es diferente a otros. Es un libro escrito para los que desconocen el carlismo pero que intuyen que puede ser un descubrimiento para sus vidas. No es una propuesta de mera curiosidad intelectual o histórica, sino un reto lanzado al lector para ver si con su lectura cambia la perspectiva de la historia de España, incluso su predisposición hacia su defensa.

Eso suena a manipulación…

Todo lo contrario. Todo libro debería llevar a la transformación del lector en un sentido u otro. Una lectura que te deja inerte, es absurda. Con quizá demasiada audacia o temeridad desde el principio al final propongo al lector que recoja el guante que le lanzo: siéntase carlista cuando haya acabado de leer este libro.

Un poco prepotente por su parte, ¿no?

No. Aún creo que hay gente abierta a la verdad de las cosas, a indagar, a preguntarse por el destino de su Patria, del por qué hemos llegado hasta aquí o si la historia nos podía haber llevado a un presente muy diferente. Este libro está pensado para los que se plantean estos interrogantes y notan que les falta una clave explicativa en la historia de España para entender mejor España.

¿Y esa clave es el carlismo?

Por su puesto. El carlismo, siendo el movimiento político más antiguo de Europa, es el gran olvidado del siglo XIX. Se pretende explicar el siglo XIX menoscabando lo que implicó el carlismo. Ello hace incomprensible la historia moderna de España. Todo se jugó en las guerras civiles decimonónicas y, como colofón en la Guerra Civil del 36, que para el carlismo fue su gran Cruzada.

O sea que estamos ante un típico libro de historia de las guerras carlistas.

No, en absoluto. Estamos ante un libro con muchas variables y vertientes, algunas sorprendentes. Por el cariz de la colección es un libro de divulgación, pero de esos que hacen pensar. Era inevitable hacer alusión a las guerras carlistas, pero el tradicionalismo español tuvo una dimensión política, periodística y organizativa fascinante. Me atrevería a decir que el libro pretende transmitir al lector las claves del comportamiento de las revoluciones moderadas o radicales a las que se enfrentó el carlismo y que son perfectamente válidas para entender el presente. Muchos se sorprenderán en reconocer a los viejos liberales del XIX a personajes y comportamientos que hemos ido descubriendo durante la transición.

Pero el carlismo ya no es lo que era, por tanto se puede decir que la política actual puede prescindir del tradicionalismo político.

El carlismo, sostengo en el libro, es la continuidad viva -a partir de las revoluciones decimonónicas- de la tradición española que se gesta en el III Concilio toledano. Esta tradición nunca se rompió ni con la conquista musulmana. Se manifiesta en los ideales de Dios, la Patria y la Monarquía. Y esa es la esencia de España, la tensión en la historia por salvaguardar su idiosincrasia fundacional. Si el carlismo ha muerto es que ha muerto España. Como mucho quedan los restos de un estructura administrativa sin alma ni vida.

Un poco fuerte esta afirmación, ¿no?

Para eso estamos, para hacer afirmaciones fuertes, sino nos quedamos mejor en casa. De hecho el libro acaba con una “profecía” de la deriva que habría de tomar España si se alejara de sus principios fundacionales. Cuando uno la lee se estremece pensando en su vigencia y actualidad.

Pues habrá que leer el libro…

Pues sí. Creo que no se arrepentirá el lector, pues sino conoce el carlismo descubrirá un universo ocultado de nuestra historia.

Javier Navascués Pérez

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Carlos III: El primer gobierno antirreligioso de la historia de España.

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El reinado de Carlos III (1759-1788) ha sido uno de los más decisivos períodos de la historia de España. Su reinado se caracterizó por estar imbuido del espíritu de la “Ilustración”. Se llevaron a cabo reformas de todo tipo, económicas, administrativas, políticas, militares… Pero por desgracia también se llevó a cabo una política que chocaba de frente con la mentalidad católica tan tradicional y consubstancial a la historia y la naturaleza del pueblo español. Y esto es un factor sobre el que no se suele insistir lo suficiente. Y cuando se hace, es para alabar, incluso desde ámbitos católicos, acríticamente una época que marcó el inicio histórico del descenso a los abismos morales en los que estamos en la España de hoy. El historiador Rafael María Molina nos acerca a su figura.

¿El reinado de Carlos III supuso una ruptura con la historia de España en el ámbito religioso?

Así es. La época de Carlos III marca un auténtico punto de inflexión o de ruptura si se prefiere con la historia de España en el plano religioso. Hasta entonces, todos los reyes españoles, desde el tiempo de la conversión de los visigodos al catolicismo, en mayor o menor medida, habían promovido la Religión Católica o luchado por ella, como en la Reconquista. Este fenómeno llegó a su apogeo en los tiempos del Siglo de Oro en los que la Monarquía Hispánica llegó a simbolizar la propia defensa y expansión de la Fe en todos los continentes. En una sociedad que aún era teocéntrica, los españoles de a pie se identificaban totalmente con esa visión y se puede decir que lo dieron todo, empezando por literalmente su sangre y sus bienes para sostener una política cuya base era la defensa de la Fe Católica en primer lugar, en todas partes y contra todos sus enemigos.

Pero todo esto empieza a cambiar drásticamente durante el reinado de Carlos III (1759-1788). Es el primer reinado de la historia de España que mira a la Iglesia con desconfianza, casi como a un enemigo potencial. El primer reinado que trata de inculcar a los españoles una nueva “ideología”, el culto al racionalismo y al conocimiento entendidos como algo distinto y casi ya en oposición a la Religión. El primer reinado donde la influencia masónica sobre el Gobierno será fuerte.

¿Cómo se materializa todo esto?

Por varias vías. En primer lugar Carlos III y sus ministros acentuaron al máximo la política regalista, esto es, intentar situar a la Iglesia bajo el control del Estado. Los gobiernos de Carlos III desarrollarán hasta las últimas consecuencias las posibilidades que les ofrecía el Concordato firmado con el Vaticano por su antecesor Fernando VI en 1753 para controlar el nombramiento de cargos eclesiásticos en España y en su todavía inmenso imperio americano (lo que se conocía como el “Patronato Universal”). La idea era que, si el monarca lo era por derecho divino, supuestamente tenía derecho a situar la Iglesia bajo control a través de sus “regalías” o sea, los derechos absolutos del rey sobre todas las cuestiones referidas a la Iglesia.

¿Cómo se originó la persecucución total durante este reinado a la Compañia de Jesús?

Fue una consecuencia del regalismo y también de la influencia del singular odio ilustrado y masónico (muy visible en los ideólogos franceses de la “Ilustración” como Voltaire o Diderot entre otros) por los jesuitas. En primer lugar, dado que los jesuitas eran la Orden más influyente y la que poseía una mayor riqueza material, la idea de apropiarse de sus bienes, rentas y tierras, era muy atractiva para Carlos III y sus ministros. En segundo lugar, los jesuitas estaban considerados entonces como el principal bastión de la ortodoxia intelectual católica y ponían su fidelidad al Papa por encima de la lealtad a cualquier rey. (Por eso eran tan odiados por los “ilustrados”). Los jesuitas fueron expulsados en la década de 1760 tanto de España, como de Francia y Portugal (países todos donde la influencia “ilustrada” sobre los gobiernos era fuerte). Carlos III, además les culpaba de estar supuestamente implicados en el “motín de Esquilache”, la revuelta popular en Madrid y otras ciudades que en 1766 llegó a poner en peligro la Corona. 1 año más tarde , en 1767 fueron expulsados de España y de su imperio. Pero da la medida del odio real hacia los jesuitas el hecho de que Carlos III no paró hasta conseguir que en 1773 el Papa Clemente XIV, sometido a todo tipo de presiones y amenazas (incluída la de un desembarco español en Italia) disolviera la Orden en todo el mundo. El embajador español en Roma que había logrado este “éxito”, don José Moñino, fue nombrado por Carlos III, conde de Floridablanca, como premio y pronto sería nombrado Primer Ministro por Carlos III.

En el proceso de la expulsión de los jesuitas tuvo también un papel destacado el Conde de Aranda, político aragonés que ejercía en ese momento el puesto de presidente del Consejo de Castilla, lo que le convertía casi en el virtual primer ministro de España. Aranda fue un político muy influenciado por la masonería. Se discute aún si llegó a ser masón pero en cualquier caso llevó a cabo una política promasónica. Era amigo de Voltaire (que le dedicó unos horribles versos calificándolo de heroico vencedor de la “hidra” jesuita). La Corona incautó todos los bienes de los jesuitas. En definitiva, fue una gran victoria masónica.

¿Carlos III era católico?

Hay que dejar claro que Carlos III fue católico. De hecho era católico practicante y desde luego, no fue personalmente masón (de hecho murió en 1788 con los Sacramentos) Pero no fue un católico tradicional sino más bien fue lo que en nuestra época se ha llamado un católico “progresista”. Como ha señalado el experto hispanista John Lynch, el gobierno de Carlos III fue antipapal desde el principio. Ya en sus primeros años de reinado Carlos III defendió públicamente las tesis del abad francés Mesenguy que negaban la infabilidad papal y que estaban condenadas por la Iglesia. Y ya a partir de 1761 un decreto de Carlos III prohibió la publicación de cualquier documento papal en España a menos que contara con el visto bueno previo de la Corona.

El Gobierno prohibió los sínodos eclesiásticos provinciales para impedir que la Iglesia pudiera pactar estrategias de actuación y medidas propias sin el control estatal y estableció la censura previa sobre las pastorales de los obispos. E incluso sobre las homilías de muchos sacerdotes. Hizo un gran intento por secularizar la enseñanza, hasta entonces dominada por los religiosos, regulando los métodos de acceso de los maestros, con el objetivo de limitar al máximo el número de maestros religiosos y crear un cuerpo de maestros laicos, subordinados al Gobierno. Es verdad que hubo alguna medida positiva en el ámbito religioso, básicamente la proclamación de la Inmaculada Concepción como Patrona de España y de las Indias en 1760. (Y se podría añadir que Carlos III ha sido uno de los pocos reyes españoles Borbones que no fue motivo de escándalo por cuestiones relacionadas con la lujuria y la infidelidad conyugal) pero el peso de su política anticlerical fue, por desgracia, enorme.

¿Qué otras medidas laicistas llevó a cabo el gobierno de Carlos III?

Se reformaron las materias para dar más importancia a los contenidos científicos lo cual en parte era saludable pero el auténtico objetivo del Gobierno era secularizar la enseñanza en todos los tramos, incluído el universitario. El gobierno de Carlos III llevó a cabo también numerosas medidas para prohibir o limitar muchas devociones populares y actos religiosos masivos con el argumento de que determinadas devociones, sobretodo las marianas, eran casi idólatras y muchos actos de piedad no eran más que superstición, que hacían perder muchas horas de trabajo a la gente.

También se limitó el número monasterios contemplativos con el argumento de que eran improductivos. Es llamativo que en todo ello destacaron los ministros más abiertamente másonicos o “librepensadores” como Roda o Campomanes. La Inquisición no fue suprimida pero se limitó estrechamente su actividad. Es cierto que, como es sabido, la Inquisición todavía pudo lograr la condena del famoso intendente Pablo de Olavide, íntimo amigo de Voltaire y Diderot y mano derecha del Conde de Aranda, por sus escritos notoriamente antirreligiosos pero la Institución fue severamente limitada en su actividad por los ministros del rey. Campomanes llegó a preparar una gran “desamortización” o incautación general de los bienes de la Iglesia aunque finalmente el propio rey no se atrevió a ejecutarla, ante los síntomas de una resistencia eclesiástica muy intensa. (Pero sí lo haría parcialmente su hijo Carlos IV y al final se llevaría a cabo totalmente en tiempos de Isabel II)

¿El pueblo seguia siendo masivamente católico o empezaba a ya resultar contaminado de anticlericalismo?

El pueblo español en esta época seguia siendo abrumadoramente católico, como reconocen los historiadores. La asistencia a Misa y la recepción de sacramentos seguía siendo masiva y, como han señalado algunos historiadores, al pueblo , desde luego, le emocionaban mucho más las prédicas de grandes predicadores como Fray Diego de Cádiz que el anticlericalismo del Gobierno. Por eso fue tan importante vista en perspectiva la ofensiva anticlerical de los ministros de Carlos III. Sembraron para las generaciones futuras. Los futuros liberales antirreligiosos de principios del siglo XIX seran hijos intelectuales de la “Ilustración” y de la Revolución Francesa (preparada ideológicamente por la “Ilustración”)

¿Por último que balance haría de este reinado, sobretodo desde el punto de vista religioso?

El reinado de Carlos III se caracterizó por una serie de amplias reformas, algunas de las cuales en los ámbitos económico, administrativo , militar o urbanístico fueron positivas en aquel momento. También se caracterizó por las guerras contra Inglaterra, la última de las cuales, la de 1778-1783 tuvo un balance positivo pues, aunque no se logró reconquistar Gibraltar, si se recuperó la isla de Menorca y algunos territorios en Norteamérica. De hecho, en este reinado el imperio Español de América llegó a su máxima extensión con la conquista o adquisición de California, Luisiana y la pacificación de amplios territorios del sudoeste norteamericano tras duras luchas contra los pueblos indios. Fue el último reinado en el que España, con una gran flota de guerra, tuvo todavía autentico rango de gran potencia internacional.

Todo ello ha hecho que de Carlos III se haya dicho que es una de las pocas figuras de la historia de España que gusta tanto a la derecha (por el relativo esplendor militar y colonial) como a la izquierda (precisamente por sus medidas anticlericales). Y es que el peso, trágico, de la política antirreligiosa es una responsabilidad muy gravosa con la que este reinado carga ante la Historia.

A este respecto, fue muy llamativo lo ocurrido en 1988 cuando el entonces gobierno socialista español presidido por Felipe Gónzalez, conmemoró por todo lo alto el bicentenario de la muerte de Carlos III con cientos de actos, exposiciones, conferencias, libros y actos de todo tipo, incluyendo una serie de televisión sobre el reinado y una película sobre el motín de Esquilache, de la directora Josefina Molina, donde Carlos III y su ministro, el reformista radical Esquilache (de origen italiano) aparecían como unos héroes reformadores. También en esa época se colocó la estatua ecuestre de Carlos III que preside la Puerta del Sol, en el centro geográfico de Madrid y de España.

El gobierno socialista insistió entonces en que ellos, en su decidida política de “modernizar España” (o sea, en la práctica, descristianizarla) eran los sucesores naturales de una figura como Carlos III cuyo empeño de modernización del país en su época, fue idéntico.

Fue, en definitiva el reinado en que, tristemente, el anticlericalismo impulsado desde el poder, hizo su aparición en la historia de España.

Javier Navascués Pérez

La alta traición a España de Pedro Sánchez que no puede salir impune.

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Excepto los socialistas afines al sanchismo, los separatistas, la extrema izquierda de Podemos y las excrecencias de la política actual española; todos coinciden en llamar traidor al presidente del Gobierno español.

Y es que Pedro Sánchez, con el único objetivo de salvar su Gobierno y salvarse él, se ha rendido a los golpistas catalanes cediendo poco a poco en todos y cada uno de los 21 puntos exigidos por los golpistas, a los que el “transparente” Sánchez siempre se ha negado a revelar.

Así el Ejecutivo socialista de Pedro Sánchez ha aceptado una petición más de esta hoja de ruta golpista que hasta ahora había rechazado, la figura de un “relator”, una persona “neutral” que “coordine” la mesa de partidos que se quiere constituir para hablar del futuro de Cataluña. Un “facilitador”, como le llaman desde la Moncloa, pero que en realidad se trata simple y llanamente de un mediador.

De esta forma, con la aceptación de una mediación, el Gobierno español reconoce explícitamente que hay un conflicto entre dos países, España y Cataluña, lo que se convierte de facto en un reconocimiento de Cataluña, al que trata y negocia de igual a igual, como hacen dos países soberanos que mantienen un conflicto.

No hay lugar a dudas de que con esta decisión Pedro Sánchez reniega, ya sea con acción u omisión, de un compromiso de lealtad con la España que preside, y eso no es otra cosa que traición a la Patria, a la Constitución y a las leyes que deben regir a todos los españoles.

Porque el delito de traición, para el Derecho de España, es una categoría que engloba los delitos de inducción a la guerra, favorecimiento del enemigo, espionaje y declaración de guerra o firma de paz en contra de lo dispuesto en la Constitución española de 1978.

Delito de traición que recogen los Art. 581-585 de nuestro Código Pena y que aglutinan todo tipo de delitos que de algún modo afectan a la soberanía y con ello a la independencia del Estado y a su necesaria defensa frente a las agresiones de otros Estados, pero al mismo tiempo afectan también a la paz entre los mismos, un bien jurídico en que no está interesado solamente el Estado mismo, sino también la comunidad internacional.

Basta una simple lectura de la hoja de ruta que exigen los golpistas catalanes al presidente Sánchez, para darse cuenta de que quien acceda a estas exigencias está traicionando a España:

  1. No se puede gobernar contra Cataluña.
  2. Hay que reconocer y hacer efectivo el derecho de autodeterminación del pueblo de Cataluña.
  3. Es necesaria una mediación internacional que tiene que facilitar una negociación en igualdad.
  4. La soberanía de las instituciones catalanas tiene que ser respetada y no amenazarla con la aplicación del artículo 155.
  5. Se tienen que investigar los abusos policiales y económicos ejercidos contra el pueblo de Cataluña.
  6. La vía judicial tiene que quedar atrás.
  7. Hay que impulsar un compromiso por la ética política.
  8. Se tiene que garantizar la separación de poderes.
  9. Es imprescindible poner fin a la limitación de derechos fundamentales.
  10. El retroceso de la calidad democrática de España se tiene que revertir.
  11. Hay que frenar el deterioro de la imagen de España en el mundo.
  12. Se tiene que poner fin a la complicidad de cuerpos policiales y aparato judicial con la ultraderecha.
  13. Hay que garantizar la independencia judicial.
  14. Es necesario asegurar el respeto a los Derechos Humanos.
  15. La sombra y la influencia de la cultura franquista pervive y es incompatible con la plenitud democrática de España.
  16. La indolencia con el fascismo, la impunidad con las actitudes fascistas tiene relación directa con la impunidad de los crímenes del franquismo.
  17. Se tienen que aislar y denunciar los grupos neofascistas.
  18. Es incompatible con la democracia la existencia de privilegios derivados del franquismo.
  19. Hay que emprender un proceso explícito de desfranquización y de un debate sobre la monarquía.
  20. La nulidad de los juicios franquistas es un paso imprescindible de memoria histórica.
  21. Se tiene que hacer efectiva una política de fosas comunes.

Se convierte así Pedro Sánchez en el conde don Julián del Siglo XXI, aquél que por rencor al rey don Rodrigo le traicionó permitiendo la invasión musulmana de la Península Ibérica, acabando así con el reino visigodo, pero que en esta ocasión no debe quedar impune y debe convocar elecciones cuanto antes para que los españoles decidamos sobre España y afronte sus responsabilidades ante la justicia.

F. Trillo

Cake Minuesa: “Si me comparan con Jordi Évole les enseño la foto que tengo con Ortega Lara y la que tiene él con Otegui”.

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Una gélida mañana de enero la vida de Cake Minuesa dio un vuelco espectacular en la localidad vasconganda de Durango. Bastó una sola pregunta en una rueda de prensa sin preguntas para que entrase pisando fuerte en todos los hogares españoles. Pidió una sola palabra para que las almas de muchas personas quedasen sanas. Ahondó en la llaga de una triste realidad para curarla. Los ecos de la barbarie de ETA aún resonaban en los tímpanos de la memoria con el efluvio de la pólvora y el hedor de la sangre fresca. El rostro firme de Cake quedó cincelado en el imaginario colectivo de una generación. Una voz osada que desafió al imperio del terror.

En la misma guarida del aquelarre proetarra el periodista tomó la palabra para preguntar a los 70 exreclusos de ETA si sienten arrepentimiento y les instó a pedir perdón”. Cake Minuesa quedó desbordado con la repercusión no sólo en España sino mundial. Fue entrevistado para la CNN de EEUU y felicitado por Felipe VI. En esta entrevista nos habla de su vocación periodística, de su estilo y de su forma de ver la vida.

 ¿Cómo nace su vocación periodística?

Yo estudiaba derecho en Valencia y allí nace mi vocación como comunicador. Empiezo a trabajar en una radio allí en Valencia y me fichan en Madrid, en Top Radio. Coincide con lo que es Radio España y empiezo a formarme como comunicador, hago doblaje, hago teatro…Y allí es donde empieza mi pasión por la comunicación y mi pasión por ir a mi bola. En todos los medios en los que te metes hay un corporativismo que a mí nunca me ha gustado. Los locutores de radio me decían que no hiciese doblaje, que eso es falso. Los actores de doblaje me decían que no me dedicase al teatro porque allí gritan y los actores de teatro me decían que en el doblaje eran todos franquistas.

Me seguí formando y me dieron de la radio musical las mañanas y a partir de ahí mi primera experiencia en la tele fue muy traumática porque había unos egos desbordados y no entendía nada. Era un programa que se llamaba Showmatch de Marcelo Tinelli, un gran comunicador argentino, que era un locura. El programa duró trece semanas. Me refugié gracias a Dios en una televisión pequeñita que se llamaba Onda 6, en la que aprendí todo en televisión. Me harté de hacer programas de humor, de entretenimiento, de música. A mí lo que me gustaba era ir un poco más allá de comunicar, me atraía más el humor con mensaje. A raíz de las entrevistas que hacía en la radio, conocí a cómicos y tras estar en la tele decidí formarme más.

Su primer salto a la popularidad fue en Intereconomía.

Allí hice dos Master. Yo era admirador a Melchor Miralles y le decía que quería ser su Michael Moore de la derecha. Luego hice el Master de Globomedia. Una vez terminé los Masters, se me acabó la radio y ejercí de cómico por España, haciendo comedia encima de los escenarios y después de todo ese batiburrillo de cosas desembarqué finalmente en lo que fue Daños Colaterales de Intereconomía.

Usted nunca lo tuvo fácil y tuvo que buscarse la vida.

Te vas adaptando. Yo era un loco de la música y terminé compitiendo con mi ídolo que era Abellán. De la noche a la mañana compró la emisora un grupo mejicano y me puse a pinchar música latina. Me vino una pasión por 500 millones de latinos, en vez de 47 millones de españoles. Empiezo a aprender y a adaptarme y me doy cuenta de que hay un mensaje que dar que no se da.

¿Siempre ha cobrado como periodista?

Lo que puedo decir es que soy asquerosamente positivo y siempre he hecho algo. Lo importante es el dinero que gane al mes, haciendo comedia, haciendo teatro o siendo botones como me tocó ser. Yo, con el ego subido después de hacer 10 años de radio, terminé de botones en un hotel. Pero siempre he valorado al final de mes el hacer lo que quieres. Luego tuve un programa en Radio Inter donde no cobraba, después de haber hecho más de 10 años radio. Yo llego al final de mes pago mis recibos y ya está. La gente cree que hacer tele, hacer radio, es para ganar pasta, pero no es así generalmente, yo hago las cosas en las que creo y ya he tocado el barro. Cuando me voy a Nicaragua o a Oñate me voy sin saber si he vendido el reportaje. Yo en la radio empecé muy amateur, pero estudiaba derecho y trabajaba por las noches en una discoteca.

¿Cuál fue el punto de inflexión en su carrera para convertirse en un personaje más mediático?

El boom mediático fue en Intereconomía porque teníamos las audiencias del Gato al agua. Los reportajes en el País Vasco fueron un gran boom. A raíz de que Antena 3 publicó en su informativo la pregunta que hice en Durango, enfrentándome a los terroristas y diciéndoles que pidiesen perdón ya el boom no fue sólo entre el público de Intereconomía, sino que ya me conoció toda España. A partir de ahí salté a Tele Madrid.

¿Hubiese hecho lo mismo en los años de plomo de ETA?

Esto lo cuento mucho en los monólogos porque en España nos gusta mucho juzgar a la gente. El otro día hice un monólogo en la sala Rialto para mil personas. Allí me cuestiono porque no hice esto de desafiar a los etarras en los años 80 y me respondo que porque tenía 9 años y mis operadores de cámara tenían 5 o 6 años. A los que digan que no me hubiese atrevido les invito a ver nuestros reportajes en Siria de los españoles que luchan contra Daesh, o en Nicaragua o en Venezuela. Cuando Pablo Iglesias decía que Venezuela era maravilloso, fuimos los primeros en hacer un reportaje allí denunciando al dictador, opresor y asesino.

¿Cuando se juega el tipo en un reportaje tiene miedo a morir?

Claro que tengo miedo, como todo el mundo, pero soy creyente y procuro estar en gracia de Dios. Llevo siempre cruces bendecidas. Yo no espero morir cuando hago un reportaje. Cuando lo veo a posteriori doy gracias a Dios por permitirme seguir haciendo mi trabajo.

¿Le molesta que le digan que es el Jordi Évole de la derecha?

Siempre me lo he tomado con humor, pero el tiempo nos pone a cada uno en su sitio. Nosotros somos gente de ir a la calle a constatar la información, de ir donde otros no van. Que lo que grabamos en Nicaragua no se haya reflejado en otro medio más que Intereconomía, me da la razón de que vamos donde nadie va. El hecho de haber sido guionista en el Intermedio y encontrarme ahora Gonzo y que me insulte me da fuerzas. Pienso que él que está en la Sexta y hace lo que quiere no tiene necesidad de meterse conmigo y de insultarme. Que me comparen con Gonzo y con Jordi Évole me da fuerza. Yo les enseño la foto que tengo con Ortega Lara y la que tiene él con Otegui. El es un gran comunicador y cada uno tiene su hueco, pero los que estamos en un lado de la denuncia social lo tenemos muy complicado porque hay un sistema que no nos permite salir. Hay vídeos que no se ven o que se ven mucho menos.

¿Se rebela contra esa injusticia del veto a determinada información?

Siempre están con la misma cantinela. Yo podría estar diciendo de forma continua que porque no salen mis reportajes en los medios masivos, el de Otegui, que lo vio todo el mundo, pero entonces me convertiría en un tío triste, en un protestón, en un amargado. Yo quiero seguir aportando nuevos reportajes desde la creatividad y nuevas historias que contar porque al final la batalla la están perdiendo los que quieren ignorarnos. Todo el mundo tiene un móvil hoy en día y todo el mundo ha visto alguno de los reportajes que hemos hecho. A mí me lo van diciendo en la calle y me van dando ánimos. A los que están arriba parece que les molestamos o les molesta la otra verdad. La pluralidad debería ser uno de los grandes bastiones del periodismo. Deberían de decir: “Aquí está Évole y aquí está Cake”. Pero a Cake lo tienes que buscar y a Évole te lo meten hasta por las orejas.

Una entrevista como esta va a salir en un medio digital como el Correo de Madrid. No va a salir ni en la 1, ni en la 2, ni en la 3, ni en la 4, ni en la 5…ni en la 6…y así podría seguir hasta 20 canales, pero no pasa nada, vayamos dando un mensaje y dejando un bonito legado, que al final de eso se trata. Deseo que cuando me pregunte mi hija qué hice yo cuando todo el mundo se aliaba con los terroristas, le pueda responder que denunciarlo.

¿Tiene un estilo propio?

Sí yo creo que lo hemos conseguido ya. Podemos ir a la misma noticia y hacer un reportaje único y la gente lo va a buscar, aunque sea la misma noticia y eso es maravilloso. Hay dos cosas: una que tu puedas hacer un reportaje que han hecho todos y que la gente quiera ver tu prisma y otra es sobrepasar las generaciones. Que tu hijo te envíe un vídeo y que tu padre y tu abuelo te envíen el mismo vídeo, significa que ya estás traspasando las generaciones y que la gente ya está harta de lo políticamente correcto.

¿Dónde está el secreto de su estilo?

No creo que haya ningún secreto, porque nosotros lo que hacemos es trabajar muchísimo y perseverar muchísimo en el trabajo y luego me encanta la creatividad y el humor. Todos estos ingredientes dan mucho juego. Hay temas en los que hay muertes y no puedo poner humor, pero en general somos muy insistentes en un tipo de denuncia. Cada vez que construimos algo le damos un sello que la gente quiere ver. Lo que hacemos es muy cercano, muy de calle. El secreto es ir donde nadie quiere ir. Ese 4 de enero en Durango, ahí no quería ir nadie, allí envían al becario. A Venezuela al principio nadie quería ir por miedo, a Nicaragua, ahora nadie va. Nosotros conseguimos ir a Venezuela a denunciar lo que allí pasa y hay otros que se sientan con Maduro y a mí eso me produce profundo asco.

Javier Navascués Pérez

 

 

Historia de la Educación para la Ciudadanía en España.

agora-dibujoEntrevistamos a Antonio Peña, Doctor en Historia, que nos hace un repaso a fondo de la nefasta asignatura Educación para la Ciudadanía, un laicismo feroz, impuesto por el gobierno para descristianizar la sociedad.

En esta entrevista nos explica su génesis y su evolución a lo largo del tiempo siguiendo unos planes perfectamente establecidos. Educación para la Ciudadanía (EpC) es el fundamento para crear un nuevo prototipo de persona, de ser humano y de ciudadano bajo un sistema totalitario.

¿Qué es la Educación para la Ciudadanía y qué pretende?

La Educación para la Ciudadanía no es un compendio de ideas de un pedagogo pos-moderno, ni un pupurri filosófico de un intelectual que, sin oficio ni beneficio, ha conseguido vender su doctrina a un gobierno. Tampoco es el capricho de un presidente de gobierno. Como veremos, Educación para la Ciudadanía (EpC) es el fundamento para crear un nuevo prototipo de persona, de ser humano y de ciudadano bajo un sistema totalitario.

Esta ideología hunde sus raíces en mayo del 68.

Efectivamente los primeros esbozos de las ideas recogidas en la actual EpC ya los podemos encontrar en las propuestas pedagógicas anarquistas de la “Escuela Moderna”. Desde la década de 1960 -especialmente a partir de la revolución marxista de 1968 y con los movimientos de Nueva Izquierda y Terapia Gestalt- estos planeamientos pedagógicos fueron extendiéndose hasta ser ampliamente aceptados y aplicados, sobre todo durante las décadas de 1980 y 1990 y, especialmente, mediante la labor del movimiento de Renovación Pedagógica. Actualmente tales ideas se han implantado y asentado en la conciencia pedagógica, sociopolítica y sociocultural de Europa y Occidente en general.

¿Cuáles son las ideas base de este movimiento?

Son “enseñar a aprender” para “enseñar a ser”. Bajo este lema se trata de cambiar la mentalidad y modelo pedagógicos llevando a la práctica teorías como: el autoaprendizaje, pero sin ninguna guía porque cada alumno se hace dueño de su propio camino de sabiduría; la educación libertaria, antidirigista y antiautoritaria junto a la adquisición de autonomía moral y ética. A ello se añade la teoría de la desescolarización, llevada a la práctica con el fomento de vías de formación no-reglada y no-formal así como con el desarrollo de currículums ocultos sobre el currículum explícito, vertebrados sobre unas llamadas transversalidades.

Desde la década de 1970 se han venido poniendo en práctica, además, teorías como la educación integral que pretende unir todos los saberes en una única materia de formación socioeconómica, sociopolítica, sociocultural, sociomoral. Paralelamente la figura del profesor ha sufrido un cambio radical de concepción surgiendo el educador-pedagogo, cuya función es sólo la de ser acompañante del alumno en su proceso de aprendizaje y de encaje dentro de un conjunto socio-estatal transformado por la subversión cultural.

En definitiva, la expresión “enseñar a aprender” para “aprender a ser” consta de dos conceptos que resumen las intenciones que el movimiento de renovación pedagógica ha conseguido imponer:

“Enseñar a aprender”: inculcar a los niños que sólo existe una forma determinada de aprender. Una forma que aparentemente es libre y que se basa en la experiencia personal y en la especificidad de cada alumno, aunque lo que realmente queda en el consciente y subconsciente del alumno sean las marcas o huellas que dejan esas experiencias. Esto es, al final lo que cuentan son las conclusiones que el alumno extrae de sus experiencias. Es aquí donde el guía-pedagógico (el profesor y el tutor) deben entrar para codificar ideológicamente esas conclusiones, que deben ser convertidas en aprendizaje.

“Aprender a ser”: una vez asumida la forma de aprender y la codificación ideológica realizada instantáneamente sobre de los resultados y conclusiones del proceso de aprender, interviene el “aprender a ser”. Esto quiere decir, sencillamente, que no somos personas humanas ni ciudadanos, sino que a lo largo de nuestra vida debemos aprender a ser personas humanas y ciudadanos. De tal modo, ser persona humana y ser ciudadano quedan convertidos en dos objetivos de vida que se alcanza -o no- mediante el tipo de aprendizaje reseñado.

En España el proceso de extensión y consolidación de los principios y postulados de la Renovación Pedagógica tuvo una rápida expresión en el marco legislativo.

Así es, los grupos reformistas del Franquismo aceptaron el reto de liquidar los restos del modelo educativo edificado a partir de la “Ley Moyano” (1957) para levantar un nuevo sistema sustentado en el modelo de Renovación Pedagógica. Es así como en 1969 -tras la ola revolucionaria- el Régimen Franquista tenía elaboradas las primeras Bases para una política educativa, que fue fundamento de la “Ley Villar Palasí” o Ley General de Educación de 1970. Esta ley cambió la orientación general de la enseñanza y los objetivos y los métodos pedagógicos en consonancia con la Nueva Pedagogía. Especial atención se dio tres factores:

La escolarización básica del conjunto de la población infantil.

La forma y método de aprendizaje de los alumnos en supuestas destrezas y habilidades, que deberían prevalecer sobre los contenidos teórico-prácticos.

La nueva dimensión ética: la progresiva pérdida de los valores de raíz cristiana hizo necesario un consenso sobre los nuevos valores que debían difundirse a través del sistema educativo. Con la Ley General de Educación y, desde entonces, con las diversas reformas se ha intentado poner en marcha un nuevo sistema moral diseñado por el Estado, y conforme a los valores ideológicos que sustentan la Nueva Pedagogía.

El fracaso en este tercer punto llevó a un nuevo intento reformista en 1985, con la Ley Orgánica Reguladora del Derecho a la Educación (LODE).

Esta nueva ley dejaba intacta la estructura educativa pero iniciaba un cambio curricular profundizado por la LOGSE. En 1990 se promulgó la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE). Esta Ley sí comportó cambios importantes de forma efectiva: tanto de estructura como curriculares.

¿Quién fue uno de los principales ideólogos de la LOGSE?

Fue Álvaro Marchesi uno de sus principales exponentes. La LOGSE se basaba en tres ideas propias del revolucionarismo marxista: 1) la enseñanza como camino hacia la igualdad total, forzosa y necesaria (llamada integración social); 2) la enseñanza como potestad del Estado quitándosela a la familia (padres), y 3) la enseñanza como instrumento de “modernidad” (de progreso, es decir, de revolución económica, social y cultural). Estos tres principios son asumidos como dogmas. Para conseguir hacer realidad estos principios la educación y el sistema educativo deberían basarse el cognitivismo constructivista.

En el cognitivismo constructivista no se enseñan “saberes” -calificados de “tradicionales”- no hay fenómenos ni hechos ni fórmulas o reglas objetivas que aprender o describir o explicar, no hay personajes que retratar. El alumno debe conocer la realidad únicamente mediante su experiencia. El resultado es un conocimiento sesgado y manipulado por los propios sentimientos, impresiones o recuerdos sobre las experiencias vividas. De ahí la importancia dada a la memoria vivida (memoria histórica se llama ahora) como uno de los modos de manipulación social. A esto se llama “aprendizaje significativo”.

Con la LOGSE el cognitivismo constructivista y el aprendizaje significativo se hacían explícitos siendo una cuña para la ideologización del alumnado.

Sí y al mismo tiempo el docente quedaba reducido a un guía o agente motivador de ese proceso de aprendizaje. Y para que el docente respondiese a la ideología que se pretendía imponer necesitaba un inspector. Por eso la LOGSE relanzó la figura de los inspectores y les dio mayores funciones, capacidades y posibilidades de vigilancia, control y censura sobre el profesorado y los centros.

Todo este proceso se justificó aludiendo a que una “realidad” -cada vez más “plural”- hacía necesarias esas “nuevas” formas de aprendizaje. Más que transmitir “saberes tradicionales” se debía mantener la cohesión social, alcanzar la igualdad de oportunidades, así como la igualdad de voluntades y de capacidades pero manteniendo una falsa tolerancia hacia otras formas y modos de vivir.

También se nos decía que para conseguir estos objetivos era necesario insistir en el currículum oculto, que debería transmitir valores. Lo que no se nos explicaba era qué valores. Además se nos decía que el mejor medio para alcanzar estos objetivos eran las transversalidades, las diversidades y las adaptaciones curriculares por las que se podían hacer explícitos muchos de los contenidos del currículum oculto.

Así es como en la década de 1990 comenzaron a impartirse asignaturas o materias con títulos como “desenvolverse en la vida experimentando con las cosas”, “manera de que salga bien una cita”, “Cómo hacer democrática mi casa”, “saber cuándo uno está enamorado”, y chorradas similares; mediante las cuales se podía transmitir un nuevo sistema de valores y de ética civil para la cual no había consenso en nuestra sociedad y, por lo tanto, no podía hacerse de forma curricularmente explicita.

¿Qué implicaciones tuvieron estas medidas?

Las consecuencias de este proceso ya se dejaron sentir en la frontera del año 2000: un sistema de evaluación laxo, un sistema que promociona que los alumnos pasen de curso por su edad, un sistema que penaliza y reprime el saber y el esfuerzo y la responsabilidad; un sistema que anula la disciplina y la autoridad, un sistema que vacía los valores de contenido cristiano y los relativiza para poder suprimirlos y sustituirlos por otros nuevos.

En 1998 el Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE) constató el progresivo éxito ideológico que este sistema educativo había proporcionado, aunque señalaba el fracaso del mismo en referencia a los niveles de conocimientos: un 30% del alumnado no conseguía el título de graduado en educación secundaria obligatoria. Ante esto la llamada “tasa de idoneidad” en conocimientos fue sustituida por las “adaptaciones” y “diversificaciones” curriculares (del tipo ya referidas) donde el currículum oculto se hacia explícito.

Javier Navascués Pérez

“Seguir en los Mossos será mi calvario, seguir viviendo en Cataluña mi martirio”: Inma Alcolea (cabo de Mossos de Esquadra).

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Inma Alcolea es Mossa de escuadra, licenciada en Derecho por la Universidad de Zaragoza, tiene un curso universitario de director de seguridad privada en la Universidad a Distancia de Madrid y tiene el nivel D de Catalán. Fue opositora, tras su licenciatura en derecho, al cuerpo jurídico militar antes de opositar al Cuerpo de Mossos.

En esta entrevista, a tumba abierta, denuncia el calvario que lleva sufriendo durante estos 24 meses, inmersa en un expediente con todo tipo de vejaciones, amenazas, insultos, señalamientos. Sufre un expediente completamente desproporcionado que solo demuestra la persecución y el acoso a la que están sometidos los Mossos no independentistas. No solo la persiguen a ella, que decidió hacerse pública, a raíz de ser señalada un 28 de Enero de 2018 por parte de uno de los portavoces de la independencia, en redes sociales, sino que también están perseguidos por parte de los Asuntos Internos de los Mozos de Escuadra que dirige un político del PDECAT, otros agentes leales a España y no separatistas.

Todo aquel que se pronuncia contra el régimen que tiene el gobierno autonómico es hostigado perseguido y acosado por esta División de Asuntos Internos que, sin embargo, hace la vista gorda con aquellos policías políticos desleales e independentistas. Igualmente ha sido amenazada, insultada siendo publicada en medios separatistas y subvencionados por el Gobierno Catalán como el Racó Català, como si fueran los peores años de plomo de ETA.

Es hora de denunciar estos atropellos cometidos por la División de Asuntos Internos de los mozos de escuadra cuyo mando es un político perteneciente al partido que actualmente quiere romper España. El gobierno español mira hacia otro lado, habiendo abandonado totalmente a estos Mossos que se encuentran perseguidos por esta División.

¿Ha cambiado mucho el cuerpo desde que usted entró?

Ha cambiado muchísimo desde que Zapatero permitió cambiar el Estatuto de Autonomía, que luego fue parcialmente derogado por el Tribunal Constitucional. Pero el desgarro total se inicia con el referéndum de 9 de Noviembre de 2014. Allí ya empiezan los verdaderos problemas y la deriva de la que no creo que haya marcha atrás por parte de los políticos independentistas y que lógicamente afectan al cuerpo policial.

¿Cuándo se produjo el punto de inflexión hacia la politización total del cuerpo?

Desde el inicio del proceso separatista, pero la policía política llamada Mossos por la independencia ya existían desde mucho antes permitiéndose todo tipo de soflamas en contra de la Constitución, de la legalidad o incluso de la Justicia y Fiscalía.

¿Hay una gran división entre los Mossos en este momento?

Por supuesto, pero dentro de las comisarías hay un silencio tenso y miedo, mucho miedo. El problema son las poblaciones más pequeñas o las ciudades que no son Barcelona. Allí es donde el número de mozos desleales sube en proporción. Yo vivo en Gerona y le aseguro que allí hay una total afinidad a la independencia por parte de gran parte de Mozos de Escuadra en cualquiera de sus escalas. Allí te pueden llamar colona desagradecida e inadaptada y te tienes que callar porque la normalidad es que tu mando superior tenga una bandera separatista o trapo estrellado colgado en su despacho policial.

Explíquenos como fue el proceso de su expediente disciplinario.

EL 6 de Enero de 2017 yo encuentro una noticia en el Diario de Girona donde, junto a la fotografía sin pixelar de mi hijo menor de edad, informan que se busca a una Mossa de Escuadra que ha insultado a Puigdemont en un perfil de Facebook.

A partir de ese momento se inicia un infierno procedimental y una persecución sin tregua por parte de esta División de Asuntos Internos de los Mossos de Escuadra dirigida por un político del PDECAT.

El 13 de Enero se presentan en mi domicilio dos mandos de mozos para requerirme mi arma, mi placa e informarme que no puedo volver a entrar en las dependencias de la comisaría debido a que estaba expedientada con una suspensión de empleo y sueldo. Me paso dos meses suspendida de empleo y sueldo hasta que sin mi permiso un abogado de un sindicato policial, el SAP (Sindicato Autónomo de Policía) pide para mí un traslado coactivo y me trasladan desde Marzo de 2017 hasta Septiembre de 2017 a 140 kilómetros de mi domicilio a trabajar. Si mi expediente tenía que finalizar un 13 de Junio de 2017, según marca la ley, la División de Asuntos Internos lo cierra y lo vuelve a iniciar un 5 de Septiembre de 2017, volviendo a iniciar un verdadero calvario procedimental.

Además consideran que deben en este segundo expediente por los mismos hechos, volverme a aplicar otra medida cautelar (que debe ser según ley motivadas, excepcionales y temporales) volviéndome a trasladar coactivamente a 120 kilómetros. Allí me paso de Septiembre de 2017 a Mayo de 2018 momento en que después de 16 meses puedo acceder a la Justicia para recurrir mi injusta situación. Como yo en Febrero de 2017 le cuento en una reunión de Sociedad Civil Catalana al señor Millo mi esperpéntica situación, injusta desproporcionada con una total indefensión y con una División de Asuntos Internos que tiene un cortijo en el procedimiento disciplinario. Al finalizar mi intervención yo digo que hay un golpe de Estado dentro de las instituciones de la Generalidad y que yo ahora llamaba a la Generalidad, Genestapo. Genestapo es un término acuñado por la publicación Dolça Catalunya e implica un gobierno mediocre, irresponsable, violento que tensiona para incumplir la legalidad vigente y amenaza con el incumplimiento de las resoluciones judiciales.

La División de Asuntos Internos sin embargo dice que yo comparo a la Generalidad con la Gestapo y decide volverme a expedientar con 5 meses de empleo y sueldo más los 7 meses de empleo y sueldo y pérdida de plaza fija con el que finalmente soy sancionada en el expediente anterior por críticas al ex presidente fugado Puigdemont. Quiero hacer constar que la División de Asuntos Internos no reconoce en absoluto ninguna de las pruebas que yo presento en mi descargo. En primer lugar mi perfil de Facebook es completamente cerrado desde que yo lo inicio en 2009 cuando nace mi hijo y cuando mi madre, en un tratamiento de Hepatitis C viene durante un mes y medio a residir a mi domicilio y lo utiliza ella abre las publicaciones de ese mes y medio. Mi madre es empadronada por mí un 9 de Diciembre de 2016 y su ordenador Apple se encuentra estropeado presentando una factura de reparación de fecha 2 de Enero de 2017. Ella accede a mi ordenador por esos motivos y como de costumbre escribe, sin ser consciente que lo hace de manera pública, como lo hace en su perfil de Facebook, en mayúscula. La crítica a Puigdemont está escrita por ella y realiza una declaración ante notario y también ante la División de Asuntos Internos confirmando ese extremo. Pero ninguna de estas pruebas ha sido tenida en cuenta por parte de esta División que me ha considerado desde el principio culpable, a pesar que en 21 años de servicio nunca había tenido ningún tipo de expediente por ningún motivo. Así mismo esta División decide realizarme una auditoría, imagino que pensando en que podía haber mirado a políticos independentistas, pero al darse cuenta que durante 4 días en dos años había mirado en las bases de datos policiales a mi familia me vuelve a expedientar un mes sin empleo ni sueldo.

La División de Asuntos Internos ha hecho una lectura subjetiva y ha decidido que mis pruebas no servían de nada y tras 16 meses de castigos anticipados de una futura sanción, que llaman medidas cautelares me han sancionado tres veces con un total de 13 meses sin sueldo.

Pero lo más gracioso es la manera tan flagrante, parcial y sin ninguna vergüenza, respecto a los agravios comparativos que esta División de Asuntos Internos dirigida por el político del PDECAT, respecto a los mozos independentistas. Ellos tienen una total libertad e impunidad no solo para insultar a políticos constitucionalistas, a jueces del Tribunal Supremo e incluso al rey.

Pueden llamar a la desobediencia de la Administración catalana al Estado Español, despotricar de la Justicia, de la Fiscalía, señalar en las redes poniendo nombre y fotografías de agentes de la autoridad que no comulgan con el independentismo e incluso colgarse en sus redes sociales fotografías votando el acto ilegal que nos ordenaba el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, evitar, impedir, identificar a organizadores y retirar urnas. Esta división de asuntos internos, que tiene en el procedimiento disciplinario un cortijo actúa de diferente manera según la ideología política del agente en cuestión y no cumple con el artículo 14 de la Constitución que establece que todos los ciudadanos somos iguales ante la Ley.

Pero el Gobierno español ha regalado una serie de competencias a esta CC.AA. y los ciudadanos estamos sufriendo las consecuencias de la inacción en cuanto a la inspección que estas competencias se estén realizando de manera legal.

A todo esto tengo que añadir que, llevo ganadas en los juzgados tres sentencias que avalan la ilegalidad de las medidas cautelares que me han estado aplicando durante 16 meses y que incluso ya se ha pronunciado en firme el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Pero que la Justicia supone que mientras este Tribunal me paga por las costas 500 euros, a mi todo el proceso me cuesta 2318 euros, con lo cual siempre gana la Administración Catalana, que además del sufrimiento que me ha provocado, me ha dejado asfixiada a nivel económico.

Por eso, y por las querellas que tengo abiertas, a los portavoces de mozos por la independencia, que se han pasado todo un año injuriándome y calumniándome por las redes sociales, he abierto una plataforma gofunme, donde las personas no solo me apoyan a nivel económico para llevar adelante estos procedimientos, sino a nivel moral con mensajes de apoyo.

¿Cómo le gustaría acabar esta historia?

Pues mire la ilusión mía y de mi pareja, es que la Disposición Adicional 4 de la Ley de Personal del Cuerpo Nacional de Policía vigente desde el año 2015 nos permita salir del cuerpo de los Mozos de Escuadra y acceder al Cuerpo Nacional de Policía. Queremos vender nuestras casas y sacar a nuestros hijos de esta comunidad autónoma donde no hay estado de derecho ni seguridad jurídica y que cada vez se está convirtiendo más en una comunidad donde la normalidad es el acoso, la imposibilidad de ejercer tus derechos y libertades bajo una total anuencia del Estado central al no cumplir con sus obligaciones en esta CC.AA.

Por eso como le he dicho al principio para mi seguir en esta comunidad autónoma y trabajando para la Generalidad sería para mí un calvario y un martirio. Por favor, haced clic aquí para apoyar mi campaña de GoFundMe, Querella contra DONAIRE:

https://www.gofundme.com/querella-contra-donaire?pc=wa_co_dashboard_a&rcid=88286cb108d1486c9f38e20171e2906b

Javier Navascués Pérez

Reyes Católicos: la Fe que unificó España.

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La principal misión de los Reyes Católicos en todo su reinado fue contribuir a la salvación de las almas allí donde la Corona Española tocaba tierra, porque sabían que Dios les pediría cuentas de sus talentos tras su muerte. ¡Qué necesario se hace la instrucción de los súbditos en la ejercitación de las virtudes cristianas!

Tengan en cuenta esto los reyes y gobernantes del orbe. No hay mayor misión que trabajar sin descanso en instaurar el Reinado Social de Cristo, de lo contrario gobernará el reinado de Satanás y sus súbditos serán presa de los mayores vicios.

D. Rafael María Molina, historiador, nos acerca a la figura egregia de los Reyes Católicos y su grandísima trascendencia en la Historia de España y en la Hispanidad.

¿Por qué fue tan determinante en la historia de España el reinado de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes Católicos?

Porque durante su reinado (1474-1516) surge la Unión de Reinos entre Castilla y Aragón, a la que se añadirán Granada y Navarra. Unión de Reinos bajo unos mismos monarcas, lo que es el origen de la moderna España como Estado nación. Termina el periodo de dispersión medieval de los reinos hispánicos y el destino de todos ellos (con la única excepción de Portugal) quedará unido hasta nuestros días. Además de este factor transcendental, durante su reinado se producirán episodios históricos no menos trascendentales de alcance universal, el más importante el Descubrimiento de América y se culminará la Reconquista con la toma del reino musulmán de Granada. Acontecimientos ambos que confluyen en el año 1492, verdaderamente decisivo en nuestra historia y en la del mundo. En este reinado se producen cambios y reformas religiosas, sociales y económicas que marcaran profundamente la historia de España al menos hasta 1700. Con los Reyes Católicos España pasa de ser un país dividido y en guerras civiles crónicas en la década de 1460 a convertirse en una corona pujante, poderosa y virtualmente la primera potencia europea a la muerte de Fernando el Católico en 1516.

¿Los Reyes Católicos son los padres del concepto de España como nación?

No, esto hay que dejarlo bien claro. La idea de España como nación ya existía desde mucho antes, por lo menos desde la época del reino hispanovisigodo, como dejó bien claro San Isidoro de Sevilla y durante toda la Edad Media en los diferentes reinos persiste el sentimiento de España como nación común, de lo cual hay una multitud de testimonios en la Crónicas de la época. Algún historiador ha hablado de España como “nación pluriestatal” durante el período medieval. (Todo lo contrario al absurdo concepto de “Estado plurinacional” del que ahora hablan algunos políticos).

o que hacen los Reyes Católicos es llevar a la práctica el sueño compartido por muchas generaciones en los siglos medievales de unificar las coronas en una única monarquía, la que pronto será conocida en todo el mundo como Monarquía Hispánica. La base de poder principal de los Reyes será el reino de Castilla donde la Corona poseía jurídicamente amplios poderes de gobierno. En cambio, en las regiones de la Corona de Aragón, la Corona compartía el poder con las instituciones propias de estos territorios. (Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca) Es cierto que, como han señalado prestigiosos historiadores como Don Luis Suárez, Miguel Ángel Ladero o John Elliott, la Monarquía de Isabel y Fernando será una Unión de Reinos y no un reino fusionado y centralizado.

Tanto Castilla como Aragón conservaran todas sus instituciones y leyes propias, pero al tener los mismos monarcas y una única política exterior y militar la sensación de unidad de España fue muy clara como expresan muchos intelectuales y cronistas de la época, tanto en Castilla como en los reinos de Aragón, tales como Alonso de Palencia, Alfonso de Cartagena, Joan Margarit o Pere Miquel Carbonell, por citar unos pocos ejemplos. Este sentimiento alcanzó no solo a intelectuales sino al mismo pueblo. Es impresionante ver como, por ejemplo en las Crónicas de las guerras del Gran Capitán en Italia, el propio Gran Capitán y sus soldados se definen ya como únicamente españoles y no ya castellanos ni aragoneses y se refieren a España como su patria y su nación. Fernando, a pesar de ser en teoría solo rey consorte de Castilla ejercerá en la práctica como rey de Castilla junto a su esposa interviniendo en todas las cuestiones de este reino. Y se crea la estructura de Consejos (de Castilla, de Aragón, de Italia  etc) que extenderá el poder real a toda la monarquía. Estructura que será característica de la Monarquía Hispánica hasta 1700.

Sin duda alguna, la religión jugaba un papel esencial para Isabel y Fernando. ¿Hasta que punto fue así?

Exactamente. Para Isabel y Fernando la defensa y promoción activa de la Fe católica a todos los niveles era la base y piedra angular de toda su política. Hay que tener muy presente un dato muy importante: Isabel y Fernando tenían bien claro que Dios, tras la muerte, exigirá cuentas  de una manera mucho más estrecha  a los gobernantes que a la gente normal por que “A quien mucho se le dio, mucho se le pedirá”. Por tanto ellos estaban convencidos de que su propio destino eterno iba a estar muy vinculado al número de almas de sus súbditos que consiguieran la salvación eterna. (No estaría de más que muchos gobernantes actuales pensaran en ello. Si no lo hacen, peor para ellos. Muchos se llevaran sorpresas terribles).

Es por ello que Isabel y Fernando tenían tanto celo religioso. Para ellos la salvación eterna de sus súbditos era el principal objetivo de su política antes que ningún otro como el bienestar económico o la seguridad de los habitantes de sus reinos (aunque también éstos fuesen objetivos suyos obviamente). Para ellos era impensable que unos reyes fueran “neutrales” en materia religiosa y que la religión católica fuese una más al mismo nivel que otras en sus reinos. En aquel tiempo eran igualmente impensables conceptos como “tolerancia interconfesional” o “laicidad” como algo deseable.

En una auténtica sociedad católica como la de aquel tiempo, los creyentes de otras religiones eran vistos como hoy la sociedad ve a los terroristas. Se daba por supuesto que la unidad católica de la sociedad era la condición imprescindible para la existencia ordenada, armónica y en paz de un reino. El “pluralismo” solo podía traer discordia, violencia y guerras civiles. La mentalidad de aquella época no podía ser más opuesta a la que ha prevalecido en nuestros días. De ahí el apoyo masivo del pueblo en aquella época a medidas como la expulsión de los judíos, el establecimiento de la Inquisición o la reforma de las órdenes religiosas, impulsada por los Reyes, mediante la egregia figura del Cardenal Cisneros.

La Inquisición, la expulsión de los judíos… En esos temas se ha cebado la leyenda negra antiespañola.

Esas medidas hay que verlas como parte de esa política de unidad católica como bien supremo.  Sobre los judíos hay que recordar que ya habían sido expulsados de Francia, Alemania e Inglaterra en tiempos medievales. Y la expulsión de 1492 no tuvo connotaciones “racistas” sino religiosas. A los judíos que quisieron convertirse sinceramente (y fueron miles) se les acogía como a cristianos sin ningún tipo de discriminación. De hecho hubo “conversos” que llegaron a altos puestos en la Corte. La Inquisición, por su parte, nunca persiguió a los judíos como tales sino a  los “judaizantes”, los falsos conversos que seguían siendo judíos en secreto. El objetivo era siempre preservar la pureza de la Fe. También las posteriores reformas de las órdenes religiosas tendrán ese objetivo. Y todo ello ayudó en gran medida a preservar a España, más tarde, de la entrada de la herejía protestante y de las terribles guerras civiles religiosas que casi destruyeron a Alemania y Francia en los siglos XVI y XVII.

Sobre la Inquisición concretamente se podrá pensar lo que se quiera pero los historiadores más rigorosos, españoles y extranjeros han reconocido que era un tribunal que, para la época, ofrecía una gran cantidad de garantías legales. Y desde luego las matanzas y persecuciones religiosas en Inglaterra, Francia o Alemania en esa época causaron muchas más víctimas que la Inquisición española.

El Descubrimiento de América fue otro momento cumbre del reinado.

Así es. Solo dos grandes reyes como Isabel y Fernando supieron captar la grandeza del proyecto de Cristóbal Colón. Y el principal objetivo, como siempre en su política, antes que cualquier beneficio comercial o estratégico fue misional y el ansia de convertir nuevas almas a Cristo. Esa será la gran diferencia entre el imperio Español y otros imperios coloniales posteriores como el británico, orientados únicamente a la explotación económica. Las Leyes de Indias, se aplicaran más o menos en la práctica son un monumento a la dignidad humana y España permitió un nivel de controversia ética y moral acerca de la licitud de sus conquistas (como han reconocido historiadores anglosajones como Hugh Thomas o Phillip Powell entre otros), muy superior a la de cualquier otro imperio hasta bien entrado el siglo XIX.

Como en cualquier obra humana hubo luces y sombras, hubo hechos lamentables y matanzas ocasionales pero en conjunto, diga lo que diga la leyenda negra, predominan las luces, como reconocen muchos historiadores y hoy pervive toda una civilización hispánica de cientos de millones de personas, con un gran componente indígena (impensable en otras latitudes), que es testimonio de ello. Y no hay que olvidar que la Conquista solo pudo hacerse gracias a la colaboración en muchos casos de pueblos indígenas que querían escapar de dominaciones mucho peores por parte de otros pueblos indígenas.

Fueron reyes muy queridos por el pueblo.

Cierto. Siempre tuvieron el apoyo, como reflejan los documentos y las crónicas, de las ciudades y sus representantes en las Cortes y la gente en el medio rural lo que quería precisamente era salir de los territorios de dominio señorial y entrar en los de realengo, o sea depender de la jurisdicción real y no de la nobiliaria. Isabel y Fernando contaron con los nobles, pero les arrebataron muchos de sus territorios sometiéndolos al poder político de la Corona. También codificaron las leyes de Castilla para ofrecer garantías al pueblo contra los abusos de los nobles. Durante años, un día por semana, los Reyes Católicos escuchaban en audiencia a cualquier persona, por modesta que fuera, para oír sus reclamaciones. (Algo que hoy sería impensable que hicieran  los gobernantes en nuestro régimen donde nos dicen que “el poder emana del pueblo”).

¿Cómo fueron los últimos años del reinado?

Isabel murió en 1504 y entonces se produjeron unos años de confusión sucesoria. Su única heredera viva era la infanta Juana, conocida como Juana la Loca por la enfermedad mental que convirtió su vida en un tormento. Juana estaba casada con el príncipe belga Felipe “El Hermoso”, hijo del Emperador alemán Maximiliano de Habsburgo y heredero del Sacro Imperio. Ello era producto de la política de alianzas de Fernando que había unido a España con Alemania para cercar a Francia, principal enemiga europea de Castilla y Aragón. Hay que recordar que el ejército hispano al mando de un gran general, Gonzalo Fernández de Córdoba, “El Gran Capitán”, había derrotado al francés estableciendo el dominio español en el sur de Italia.

La llegada a Castilla de Juana, muy sometida su marido Felipe, a su vez muy hostil a Fernando, acabó produciendo el “exilio” de Fernando en sus reinos originarios, de Aragón (aunque sin renunciar a sus derechos en Castilla). Fernando se casó a su vez con la princesa francesa Germana de Foix. Esto lo hizo para aumentar sus derechos al reino todavía independiente de Navarra que estaba gobernado  por la dinastia francesa de los Foix y para evitar una inminente invasión francesa contra el sur de Italia, dominado por Fernando. Esto ha sido un hecho polémico pues muchas veces se ha argumentado que si Fernando hubiera tenido un hijo con Germana (y de hecho tuvo uno en 1509, el príncipe Juan, que murió pocas horas después de nacer) se hubiera roto la unidad de los reinos de Castilla y Aragón, que había sido la obra de su vida. Sin embargo esto dista mucho de estar acreditado. Como han recordado historiadores como Merriman o John Elliott,  Fernando podría haber promovido a ese hipotético hijo como rey no solo de Aragón sino también de Castilla, ya que ese hijo habría sido un Trastámara a fin de cuentas. (Hay que recordar que tanto Isabel como Fernando eran miembros de la dinastía Trastámara, siendo primos lejanos).

Pero la Providencia en todo caso allanó el camino con la muerte de Felipe el Hermoso en 1506. Lo cual propició una segunda etapa de gobierno de Fernando en Castilla hasta su muerte en 1516, donde retomó toda la política unificadora de su época con Isabel. Política que fue coronada con la conquista de Navarra en 1512. El heredero de toda la Monarquía acabó siendo  su nieto Carlos de Habsburgo, el futuro Carlos V, hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso.

Por último, aunque sea un ejercicio arriesgado, ¿Qué cree que pensarían Isabel y Fernando de la España de finales del XX  y principios del XXI?

Es arriesgado pero se puede hacer una proyección coherente. Sin duda deplorarían los intentos de romper la unidad de España. En este sentido les sorprendería totalmente lo ocurrido en Vascongadas en las últimas décadas por cuanto en su época Vizcaya y Guipúzcoa eran bastiones de lealtad. Tal vez lo que vemos en Cataluña en los últimos años les sorprendería menos. Al fin y al cabo Fernando, siendo príncipe heredero de Aragón en la década de 1460 ya había tenido que afrontar la rebelión de una Generalidad catalana oligárquica y corrupta. Aunque hay que dejar claro que en tiempos de los Reyes Católicos Cataluña tuvo una buena relación con la Corona. Catalanes participaron en la guerra de Granada cuya conquista fue muy celebrada en Barcelona. Isabel fue muy querida en Cataluña, según todos los testimonios.

Sin duda deplorarían profundamente el estado de apostasía religiosa general colectivo en España y Europa y serían incluso beligerantes contra todos los poderes que atacan la Religión y más aún, promueven el Islam en Europa. Es muy dudoso que entendieran el papel de las monarquías en la Europa actual reducidas a un papel decorativo y sometidas al sistema oligárquico partitocrático. Precisamente Isabel y Fernando habían luchado en su momento contra algo parecido, las ambiciones de la alta aristocracia por dominar totalmente Castilla y someter a reyes débiles (como le había pasado al hermanastro de Isabel, Enrique IV). Y hoy probablemente el equivalente histórico a lo que entonces eran los clanes aristocráticos y sus legiones de “clientes”, sean los grandes partidos, oligárquicos y corruptos, que dicen representar al pueblo y se creen con derecho eterno a gobernarle y vivir a su costa, rodeados, eso sí, de privilegios, inalcanzables para ese pueblo al que dicen representar.

Javier Navascués Pérez