Carlos III: El primer gobierno antirreligioso de la historia de España.

carlos_iii

El reinado de Carlos III (1759-1788) ha sido uno de los más decisivos períodos de la historia de España. Su reinado se caracterizó por estar imbuido del espíritu de la “Ilustración”. Se llevaron a cabo reformas de todo tipo, económicas, administrativas, políticas, militares… Pero por desgracia también se llevó a cabo una política que chocaba de frente con la mentalidad católica tan tradicional y consubstancial a la historia y la naturaleza del pueblo español. Y esto es un factor sobre el que no se suele insistir lo suficiente. Y cuando se hace, es para alabar, incluso desde ámbitos católicos, acríticamente una época que marcó el inicio histórico del descenso a los abismos morales en los que estamos en la España de hoy. El historiador Rafael María Molina nos acerca a su figura.

¿El reinado de Carlos III supuso una ruptura con la historia de España en el ámbito religioso?

Así es. La época de Carlos III marca un auténtico punto de inflexión o de ruptura si se prefiere con la historia de España en el plano religioso. Hasta entonces, todos los reyes españoles, desde el tiempo de la conversión de los visigodos al catolicismo, en mayor o menor medida, habían promovido la Religión Católica o luchado por ella, como en la Reconquista. Este fenómeno llegó a su apogeo en los tiempos del Siglo de Oro en los que la Monarquía Hispánica llegó a simbolizar la propia defensa y expansión de la Fe en todos los continentes. En una sociedad que aún era teocéntrica, los españoles de a pie se identificaban totalmente con esa visión y se puede decir que lo dieron todo, empezando por literalmente su sangre y sus bienes para sostener una política cuya base era la defensa de la Fe Católica en primer lugar, en todas partes y contra todos sus enemigos.

Pero todo esto empieza a cambiar drásticamente durante el reinado de Carlos III (1759-1788). Es el primer reinado de la historia de España que mira a la Iglesia con desconfianza, casi como a un enemigo potencial. El primer reinado que trata de inculcar a los españoles una nueva “ideología”, el culto al racionalismo y al conocimiento entendidos como algo distinto y casi ya en oposición a la Religión. El primer reinado donde la influencia masónica sobre el Gobierno será fuerte.

¿Cómo se materializa todo esto?

Por varias vías. En primer lugar Carlos III y sus ministros acentuaron al máximo la política regalista, esto es, intentar situar a la Iglesia bajo el control del Estado. Los gobiernos de Carlos III desarrollarán hasta las últimas consecuencias las posibilidades que les ofrecía el Concordato firmado con el Vaticano por su antecesor Fernando VI en 1753 para controlar el nombramiento de cargos eclesiásticos en España y en su todavía inmenso imperio americano (lo que se conocía como el “Patronato Universal”). La idea era que, si el monarca lo era por derecho divino, supuestamente tenía derecho a situar la Iglesia bajo control a través de sus “regalías” o sea, los derechos absolutos del rey sobre todas las cuestiones referidas a la Iglesia.

¿Cómo se originó la persecucución total durante este reinado a la Compañia de Jesús?

Fue una consecuencia del regalismo y también de la influencia del singular odio ilustrado y masónico (muy visible en los ideólogos franceses de la “Ilustración” como Voltaire o Diderot entre otros) por los jesuitas. En primer lugar, dado que los jesuitas eran la Orden más influyente y la que poseía una mayor riqueza material, la idea de apropiarse de sus bienes, rentas y tierras, era muy atractiva para Carlos III y sus ministros. En segundo lugar, los jesuitas estaban considerados entonces como el principal bastión de la ortodoxia intelectual católica y ponían su fidelidad al Papa por encima de la lealtad a cualquier rey. (Por eso eran tan odiados por los “ilustrados”). Los jesuitas fueron expulsados en la década de 1760 tanto de España, como de Francia y Portugal (países todos donde la influencia “ilustrada” sobre los gobiernos era fuerte). Carlos III, además les culpaba de estar supuestamente implicados en el “motín de Esquilache”, la revuelta popular en Madrid y otras ciudades que en 1766 llegó a poner en peligro la Corona. 1 año más tarde , en 1767 fueron expulsados de España y de su imperio. Pero da la medida del odio real hacia los jesuitas el hecho de que Carlos III no paró hasta conseguir que en 1773 el Papa Clemente XIV, sometido a todo tipo de presiones y amenazas (incluída la de un desembarco español en Italia) disolviera la Orden en todo el mundo. El embajador español en Roma que había logrado este “éxito”, don José Moñino, fue nombrado por Carlos III, conde de Floridablanca, como premio y pronto sería nombrado Primer Ministro por Carlos III.

En el proceso de la expulsión de los jesuitas tuvo también un papel destacado el Conde de Aranda, político aragonés que ejercía en ese momento el puesto de presidente del Consejo de Castilla, lo que le convertía casi en el virtual primer ministro de España. Aranda fue un político muy influenciado por la masonería. Se discute aún si llegó a ser masón pero en cualquier caso llevó a cabo una política promasónica. Era amigo de Voltaire (que le dedicó unos horribles versos calificándolo de heroico vencedor de la “hidra” jesuita). La Corona incautó todos los bienes de los jesuitas. En definitiva, fue una gran victoria masónica.

¿Carlos III era católico?

Hay que dejar claro que Carlos III fue católico. De hecho era católico practicante y desde luego, no fue personalmente masón (de hecho murió en 1788 con los Sacramentos) Pero no fue un católico tradicional sino más bien fue lo que en nuestra época se ha llamado un católico “progresista”. Como ha señalado el experto hispanista John Lynch, el gobierno de Carlos III fue antipapal desde el principio. Ya en sus primeros años de reinado Carlos III defendió públicamente las tesis del abad francés Mesenguy que negaban la infabilidad papal y que estaban condenadas por la Iglesia. Y ya a partir de 1761 un decreto de Carlos III prohibió la publicación de cualquier documento papal en España a menos que contara con el visto bueno previo de la Corona.

El Gobierno prohibió los sínodos eclesiásticos provinciales para impedir que la Iglesia pudiera pactar estrategias de actuación y medidas propias sin el control estatal y estableció la censura previa sobre las pastorales de los obispos. E incluso sobre las homilías de muchos sacerdotes. Hizo un gran intento por secularizar la enseñanza, hasta entonces dominada por los religiosos, regulando los métodos de acceso de los maestros, con el objetivo de limitar al máximo el número de maestros religiosos y crear un cuerpo de maestros laicos, subordinados al Gobierno. Es verdad que hubo alguna medida positiva en el ámbito religioso, básicamente la proclamación de la Inmaculada Concepción como Patrona de España y de las Indias en 1760. (Y se podría añadir que Carlos III ha sido uno de los pocos reyes españoles Borbones que no fue motivo de escándalo por cuestiones relacionadas con la lujuria y la infidelidad conyugal) pero el peso de su política anticlerical fue, por desgracia, enorme.

¿Qué otras medidas laicistas llevó a cabo el gobierno de Carlos III?

Se reformaron las materias para dar más importancia a los contenidos científicos lo cual en parte era saludable pero el auténtico objetivo del Gobierno era secularizar la enseñanza en todos los tramos, incluído el universitario. El gobierno de Carlos III llevó a cabo también numerosas medidas para prohibir o limitar muchas devociones populares y actos religiosos masivos con el argumento de que determinadas devociones, sobretodo las marianas, eran casi idólatras y muchos actos de piedad no eran más que superstición, que hacían perder muchas horas de trabajo a la gente.

También se limitó el número monasterios contemplativos con el argumento de que eran improductivos. Es llamativo que en todo ello destacaron los ministros más abiertamente másonicos o “librepensadores” como Roda o Campomanes. La Inquisición no fue suprimida pero se limitó estrechamente su actividad. Es cierto que, como es sabido, la Inquisición todavía pudo lograr la condena del famoso intendente Pablo de Olavide, íntimo amigo de Voltaire y Diderot y mano derecha del Conde de Aranda, por sus escritos notoriamente antirreligiosos pero la Institución fue severamente limitada en su actividad por los ministros del rey. Campomanes llegó a preparar una gran “desamortización” o incautación general de los bienes de la Iglesia aunque finalmente el propio rey no se atrevió a ejecutarla, ante los síntomas de una resistencia eclesiástica muy intensa. (Pero sí lo haría parcialmente su hijo Carlos IV y al final se llevaría a cabo totalmente en tiempos de Isabel II)

¿El pueblo seguia siendo masivamente católico o empezaba a ya resultar contaminado de anticlericalismo?

El pueblo español en esta época seguia siendo abrumadoramente católico, como reconocen los historiadores. La asistencia a Misa y la recepción de sacramentos seguía siendo masiva y, como han señalado algunos historiadores, al pueblo , desde luego, le emocionaban mucho más las prédicas de grandes predicadores como Fray Diego de Cádiz que el anticlericalismo del Gobierno. Por eso fue tan importante vista en perspectiva la ofensiva anticlerical de los ministros de Carlos III. Sembraron para las generaciones futuras. Los futuros liberales antirreligiosos de principios del siglo XIX seran hijos intelectuales de la “Ilustración” y de la Revolución Francesa (preparada ideológicamente por la “Ilustración”)

¿Por último que balance haría de este reinado, sobretodo desde el punto de vista religioso?

El reinado de Carlos III se caracterizó por una serie de amplias reformas, algunas de las cuales en los ámbitos económico, administrativo , militar o urbanístico fueron positivas en aquel momento. También se caracterizó por las guerras contra Inglaterra, la última de las cuales, la de 1778-1783 tuvo un balance positivo pues, aunque no se logró reconquistar Gibraltar, si se recuperó la isla de Menorca y algunos territorios en Norteamérica. De hecho, en este reinado el imperio Español de América llegó a su máxima extensión con la conquista o adquisición de California, Luisiana y la pacificación de amplios territorios del sudoeste norteamericano tras duras luchas contra los pueblos indios. Fue el último reinado en el que España, con una gran flota de guerra, tuvo todavía autentico rango de gran potencia internacional.

Todo ello ha hecho que de Carlos III se haya dicho que es una de las pocas figuras de la historia de España que gusta tanto a la derecha (por el relativo esplendor militar y colonial) como a la izquierda (precisamente por sus medidas anticlericales). Y es que el peso, trágico, de la política antirreligiosa es una responsabilidad muy gravosa con la que este reinado carga ante la Historia.

A este respecto, fue muy llamativo lo ocurrido en 1988 cuando el entonces gobierno socialista español presidido por Felipe Gónzalez, conmemoró por todo lo alto el bicentenario de la muerte de Carlos III con cientos de actos, exposiciones, conferencias, libros y actos de todo tipo, incluyendo una serie de televisión sobre el reinado y una película sobre el motín de Esquilache, de la directora Josefina Molina, donde Carlos III y su ministro, el reformista radical Esquilache (de origen italiano) aparecían como unos héroes reformadores. También en esa época se colocó la estatua ecuestre de Carlos III que preside la Puerta del Sol, en el centro geográfico de Madrid y de España.

El gobierno socialista insistió entonces en que ellos, en su decidida política de “modernizar España” (o sea, en la práctica, descristianizarla) eran los sucesores naturales de una figura como Carlos III cuyo empeño de modernización del país en su época, fue idéntico.

Fue, en definitiva el reinado en que, tristemente, el anticlericalismo impulsado desde el poder, hizo su aparición en la historia de España.

Javier Navascués Pérez

Anuncios

1984: Año de éxitos en la lucha contra ETA.

1382380951020

El año 1984 resulta especialmente importante en la historia de la lucha antiterrorista pues, visto en perspectiva, marca un punto de inflexión entre la época de máximo poder de la organización terrorista ETA y el período en que se inicia definitivamente su decadencia operativa de manera lenta y gradual, pero irreversible. Así lo aseguran autores vascos expertos en el tema como Antonio Elorza, José María Garmendia, Gurutz Jáuregui o Florencio Dominguez. Y así lo atestiguan también protagonistas directos como el general de la Guardia Civil Enrique Rodriguez Galindo, jefe de la Comandancia de Guipúzcoa y máximo protagonista de la lucha antiterrorista en esos años en su libro de memorias “Mi vida contra ETA”(Planeta, 2006).

1984 fue un año marcado por importantes exitos operativos de las Fuerzas de Seguridad del Estado y también por las acciones antiterroristas del GAL. También fue el año en que Francia, hasta entonces hostil a España, empezó a colaborar con nuestro país en la lucha antiterrorista. El año empezó, sin embargo, con una fuerte ofensiva terrorista pues en enero los etarras asesinaron entre otras personas, al Gobernador Militar de Madrid, general Quintana Lacacci tiroteado en pleno centro de Madrid por el etarra francés Henri Parot. En 1984 ETA asesinará a 32 personas.

Pero la Guardia Civil se anota un importante éxito y desarticula el 19 de Enero, 5 “comandos” o células etarras en Guipúzcoa, en las localidades de Tolosa y Beasaín. Son los llamados comandos “Gauxori “, “Lauxeta” y “La Piedra” y otros 2 sin nombre propio, siendo detenidas un total de 17 personas e incautada una gran cantidad de armamento, entre ellos fusiles de diferentes tipos y lanzagranadas. El 16 de febrero los GEOS de la Policía Nacional desarticulan el “comando Vizcaya” y detienen a 8 personas en un operativo en la localidad de Baracaldo, cercana a Bilbao. En la acción se produce un tiroteo en el que muere el etarra José Ignacio Ojeda.

El 23 de febrero ETA asesina en S. Sebastián ( a través de una de sus ramas, los llamados “Comandos Autónomos Anticapitalistas”, escisión ultracomunista de ETA, pero que seguía actuando en coordinación con ETA “militar”) al líder de los socialistas guipuzcoanos (pero que actuaba ,de hecho, como líder del PSOE en Vascongadas) Enrique Casas (era natural de Guadix, Granada). La respuesta llegará de la mano del GAL. El 25 de febrero un tirador del GAL mata con un rifle de precisión y mira telescópica a una distancia de 100 metros al etarra Eugenio Gutiérrez Salazar “ Tigre”en la localidad vascofrancesa de Mendy (Maule). Según reflejó la prensa de la época fue un hecho “digno de una película de acción”( Algunas versiones publicadas atribuyen esta ación a un mercenario francés. Otras, a un tirador de élite de la Guardia Civil).

El GAL matará ese año a 12 personas en Francia, casi todas vinculadas a ETA. El 23 de marzo agentes de élite de los GEOS de la Policía Nacional de paisano dan muerte con escopetas policiales y metralletas a 4 terroristas de los CAA, Dionisio Aizpuru José María Isidro, Pedro Isart Badiola y Rafael Delas Aizcorbe, que intentaban desembarcar en una Zodiac desde Francia, en un tiroteo en el Puerto de Pasajes de San Juan (Guipúzcoa) (Se cree que eran los autores materiales del asesinato de Enrique Casas). Como resultado de esta acción la Guardia Civil desarticula otros 3 comandos de los CAA llamados “Urola “ y “Gaztaka 1 y 2” el 24 de marzo en la zona de Zarauz con lo cual se da por desarticulada definitivamente a esta rama terrorista que desde 1978 había cometido 25 asesinatos. Se incautó numeroso armamento.

El 16 de junio de 1984 la Guardia Civil consigue un gran éxito al desarticular el “comando Donosti” de ETA, la célula más sanguinaria de la banda, tras un espectacular tiroteo en una vivienda de Hernani (Guipúzcoa).Tiradores de precisión de los Grupos Antiterroristas Rurales (GAR) de la Guardia Civil logran introducir una granada desde la ventana de una vivienda cercana, en la habitación desde la que disparaban 2 etarras que mueren carbonizados. Son Agustín Arregui “ Txuri”” y Juan Luis Lecuona “Katu”.

El jefe del comando, el sanguinario Jesús María Zabarte se entrega sin luchar nada más llegar los agentes ( que a partir de ese momento le conocerán como “el cagari”). A raíz de esta operación son desarticulados otros 4 “comandos” subordinados al “Donosti”, los llamados “Tximistarri”, “Buruntza” y “Matalaz” y otro de información. Fueron detenidas otras 24 personas y fue incautada una gran cantidad de armamento y explosivos. 2 miembros del Donosti Juan María Oyarbide y Manuel Urriobarrenechea logran huir ( pero moriran algunos años más tarde en 1989 en otro enfrentamiento con la Guardia Civil en Irún). En ese mismo dia 16 de junio del 84 muere en Biarritz (Francia) el etarra Tomás Pérez Revilla al hacer explosión una moto bomba colocada por el GAL junto a un bar que frecuentaba el terrorista.

La limpieza de Guipúzcoa por la Guardia Civil continúa y el 11 de agosto se produce un nuevo enfrentamiento, esta vez en la carretera rural junto a la zona conocida como “la nevera”, cerca del paraje conocido como “Castillo del Inglés” en una zona cercana a Oyarzun. Cuando diferentes “ Land Rover” del Cuerpo daban escolta en formación militar a otro vehículo de la Guardia Civil procedente de una cantera cercana, ( en ese tipo de servicios se habían producido numerosos atentados y enfrentamientos armados en las carreteras vascas), interceptaron un Renault 8 sospechoso. Uno de sus ocupantes salió disparando una pistola e hiriendo levemente a 2 agentes, Manuel Rumbo García y Ángel Martín Rodríguez. Los agentes respondieron abriendo fuego con sus metralletas. Murió el etarra Eduardo Irízar Imaz, entregándose otro terrorista. Como consecuencia, se desarticuló el llamado “comando Aizkora”.

El 13 de agosto de 1984 se produce un nuevo enfrentamiento al identificar agentes de paisano de la Guardia Civil a un hombre y una mujer sospechosos en Lasarte, (Guipúzcoa). El hombre saca una pistola y dispara pero los agentes se agachan rápidamente y salvan la vida. Se produce un intenso tiroteo en plena calle. La mujer escapa pero finalmente muere el etarra Pablo Gude Pego, “Antxon el gordo”. El 6 de octubre es desarticulado ,tras largas tareas de seguimiento en Hernani, otra célula, el comando “Zuhaitza”. Es detenido un terrorista pero sus 3 compañeros de comando logran escapar. La madre del etarra detenido, llamada Ignacia Celaraín muere de un infarto al conocer la noticia de la detención de su hijo.

A princios de diciembre el GAR, (la élite de la Guardia Civil antiterrorista, responsable de muchos de estos éxitos) desarticula, tras largos y difíciles rastreos por los agentes de zonas rurales próximas a Rentería, a un nueva célula, el llamado comando “Pepe Barros”(nombre de un etarra muerto con su propia bomba en 1981). Son detenidos 2 individuos y se incautan numerosas armas. El año acaba mal para ETA que además encaja el asesinato a manos del GAL el 20 de noviembre de 1984 del entonces líder más visible de Herri Batasuna, el brazo político de ETA, Santiago Brouard, en Bilbao. Esta acción causó una gran conmoción en Vascongadas.

En ese año Francia firma en Madrid en septiembre de 1984, a través de su embajador los llamados “Acuerdos de la Castellana” que seran la base de la colaboración policial francesa contra ETA que empezará en 1985. En diciembre de 1984, de los casi 20 “comandos” que operaban en Guipúzcoa en enero solo quedaban en pie el llamado “comando Goyerri Costa” (que será desarticulado en 1987) y el ”Eibar Urko”(en 1989). Tal y como vimos en el articulo anterior, los autores vascos citados al principio de este artículo señalan en su libro “Historia de ETA”(Temas de Hoy, 2000) como entre 1980 y 1984 ETA organiza 61 comandos “legales” (formados por activistas no fichados que hacían vida normal) pero pierde 90 a manos de las FSE y dado que estas células “legales” eran hasta 1984 responsables del 80% de los atentados ,ello supuso un golpe muy duro para ETA, que, de hecho, superada por la presión policial, en 1986 suprimirá este tipo de comandos y obligará a todos sus miembros a pasar a la clandestinidad a los llamados comandos “ilegales”, aunque, de hecho éstos no lograrán compensar la pérdida de las células “legales”.Por ello a partir de 1985 ETA intentará compensar su creciente debilidad operativa con el uso masivo del coche bomba que causará efectos devastadores sobretodo en Madrid, Barcelona (Hipercor) y Zaragoza

Aún así, la debilidad operativa etarra en su base vasca, se acentuará. Señalan los citados autores: “ A partir de 1987 se inicia una nueva fase caracterizada por la quiebra del control del territorio que ejercía ETA. En ella, las operaciones policiales dan por resultado que ETA desaparezca de una comarca o de una provincia durante varios años, incapaz de reorganizarse”[..] Así, por ejemplo, la desarticulación del “Goierri Costa” en 1987 supondrá la práctica desaparición de ETA en el área durante 2 años. Capturado el nuevo Comando Goierri en 1991, ETA se mostrará incapaz de reorganizarlo. […]. El desmantelamiento del “Araba”en 1989 supuso que hasta finales de 1995 ETA se quedara sin un grupo de “liberados” en Álava. El mismo año fue capturado el “Eibar” sin sustituto ya. En Vizcaya la caída del grupo que operaba en esta provincia en 1992, abrió un periodo de un año y medio sin atentados , algo que no ocuríia desde hacía dos décadas”

De esta forma ETA que en 1980 había llegado a ser, sin duda, una de las organizaciones terroristas más poderosas y mejor organizadas del mundo, fue empujada en los siguientes 10 años por la acción de las FSE, a un declive lento y gradual, pero irreversible. Pero , por desgracia, mientras tanto la sociedad española todavía tuvo que soportar sufrimiento, dolor y muchas víctimas.

Rafael María Molina.
Historiador.

Fuentes: “Mi vida contra ETA”. Enrique Rodríguez Galindo. (Planeta, 2006)

Historia de ETA”. Antonio Elorza, José María Garmendia, Gurutz Jáuregui, Florencio Domínguez (Temas de Hoy, 2000)

“Comandos Autónomos. Emboscada en Pasaia. Un crimen de Estado. (Virus Editorial, 2008)

Pío Moa: “Estamos en un proceso de descomposición del régimen del 78, con un golpe de Estado permanente”.

descargaLuis Pío Moa Rodríguez es un brillante historiador, especializado en el período de la Segunda República España, la Guerra Civil y el franquismo. Autor muy prolífico en libros y en artículos, siendo asiduo en los medios de comunicación y una referencia para analizar la reciente historia de España.

En 1999 publicó Los orígenes de la guerra civil, que junto con Los personajes de la República vistos por ellos mismos y El derrumbe de la República y la guerra civil conforman una trilogía imprescindible.

Uno de los sus grandes éxitos comerciales fue Los mitos de la guerra civil, con 150.000 ejemplares vendidos, número uno de ventas durante seis meses consecutivos, Una historia chocante , Años de hierro , Viaje por la Vía de la PlataFranco para antifranquistasLa quiebra de la historia progresista son algunos de sus títulos más conocidos.

En esta entrevista, breve y sintética, hace un balance de las cuatro décadas de la Constitución y compara esta época con el Régimen del General Franco. Lacónico en palabras, ahonda en la esencia de las cosas.

En diciembre se van a cumplir 40 años de la Constitución, ¿Cuál es el breve balance que hace de la misma?

La Constitución tiene de origen graves defectos que pudieron irse corrigiendo con la experiencia y no se han corregido. De resultas estamos en un proceso de descomposición del régimen creado entonces, con un golpe de Estado permanente.

¿Hemos salido perdiendo con relación al Régimen del General Franco?

El régimen de Franco era inviable después del Vaticano II. Pero creó condiciones para una democracia no convulsa, que se han ido deteriorando hasta la situación actual. España era entonces más independiente y soberana y prosperaba a un ritmo más rápido que ahora.

Todas las estadísticas económicas y sociales son mucho peores, unos datos que sin embargo se ocultan.

Todo lo que tiene que ver con el franquismo se ha venido ocultando o falsificando sistemáticamente por los actuales partidos. Eso puede y debe cambiar.

Las concesiones a los nacionalistas ha sido una de las grandes lacras y el monstruo se ha hecho muy grande amenazando devorar España.

Ciertamente, la política de los gobiernos desde la transición ha sido de complicidad auténtica con los separatismos y con la ETA (salvo Aznar). Por eso hemos llegado a la presente situación.

El sistema partitocrático ha derivado en un foco de corrupción a unos niveles insospechados.

Existe una corrupción, no sólo económica, sino y aún más, intelectual. También sexual.

Las estadísticas del paro son desoladoras, como la precariedad de los contratos y la indefensión del trabajador….

La economía ha avanzado a saltos con períodos de depresión como el actual y con momentos de auge y siempre con unos índices de paro altos o muy altos. Pero tampoco el país vive en la miseria.

Mientras muchos inmigrantes reciben todo tipo de ayudas.

Se sigue una extraña y siniestra política, también en la UE, fomentando el aborto y la inmigración. Eso debe denunciarse sin descanso.

El sistema educativo ha sido nefasto, hablan de la generación mejor preparada de la historia, cuando los informes PISA hablan de los que estudiantes españoles son los peores en comprensión lectora de toda Europa.

Las evidentes taras del sistema de enseñanza deben denunciarse, y buscar sistemas mejores,  que fomenten la cultura más que la mera información, entre otras cosas.

Háblenos de la degradación moral de la sociedad, encabezando España los índices de alcohol, droga, aborto etc.

La salud social de los españoles ha venido empeorando con respecto a la época de Franco, que tenía la mejor salud social de Europa (índices de delincuencia y población penal, suicidios, consumo de drogas, alcoholismo juvenil, fracaso familiar, etc.) Lo he señalado y he escrito mucho al respecto.

También ha sido usted muy crítico en sus artículos con la infantilización y burdelización de la sociedad española.

Se ha creado una sociedad de la diversión y el entretenimiento industrializados a unos niveles increíbles, que infantilizan a la población y crean una evolución totalitaria en la que se intenta controlar no sólo el pensamiento, sino también los sentimientos.  Es preciso reaccionar, denunciándolo y parando esa deriva.

Javier Navascués Pérez

El terror rojo en España de José Javier Esparza, uno de los libros pioneros en la materia.

terror-rojo-espana-javier-esparza

Antes de que se aprobase en el Congreso la Ley de Memoria Histórica, el periodista y divulgador histórico José Javier Esparza publicó un libro sobre el terror sembrado por el bando republicano. Cuando apareció “El terror rojo en España”, apenas había bibliografía sobre el asunto, limitada sólo a especialistas y a hechos muy concretos. No había prácticamente libros que diesen una visión de conjunto del terror revolucionario.

Afortunadamente hoy en día tenemos un bibliografía mucho más numerosa y siguen apareciendo cada vez más trabajos en esta dirección. En esta entrevista el autor analiza, de manera muy resumida, los aspectos esenciales de su libro.

¿Por qué decidió escribir un libro sobre el terror del bando rojo?

Este libro se editó por primera vez en 2005, en un momento en el que un Gobierno, el del socialista Zapatero, quiso convertir en ley su muy particular y sectaria revisión de la realidad histórica de la guerra civil. El libro trataba de contar la verdad pura y desnuda y de explicar cómo se llegó a eso. Hechos y nada más que hechos.

Las pruebas históricas son irrefutables, con unas estadísticas bien precisas…¿Se puede hablar con total propiedad de terror?

 Terror, sí, sin ninguna duda, en el mismo sentido que reviste esta palabra desde la Revolución Francesa como ejercicio deliberado de violencia para imponerse en el poder aterrorizando a la población. Las pruebas, en efecto, son innumerables.

 Todo ello está muy bien documentado en la Causa General…

 La Causa General fue el proceso abierto por el régimen de Franco inmediatamente después de la guerra civil para perseguir los crímenes del bando contrario. Puede discutirse la ejecución de las sentencias, pero nadie ha podido decir nunca que los hechos relatados en ella fueran falsos.

¿Qué hechos terroríficos del bando republicano le impactaron más?

 La violencia desbordada es, por desgracia, algo que acompaña a todas las guerras, y especialmente a las guerras civiles, que siempre abren la puerta a venganzas personales travestidas de motivaciones políticas. Pero lo realmente terrible de aquel terror rojo fue sobre todo la decisión consciente, deliberada, fríamente racional, de la cúpula política del Frente Popular, de matar sin descanso. A veces la razón es más criminal que las pasiones.

Unos hechos que la izquierda silencia como si no hubiesen existido…

 Si la izquierda política contemporánea reconociera su propia historia, seguramente nos iría mejor a todos. Pero en vez de eso ha escogido legitimarse por el recurso a un pasado glorioso de luchadores por la democracia, lo cual la obliga a vivir en la mentira permanente.

Un hecho importante es que el terror empezó en el bando rojo de forma brutal, por lo que fue lícito el alzamiento en legítima defensa…

 La sublevación de 1936 fue el producto de una sucesión de acontecimientos muy funesta: el fraude electoral de febrero de 1936, la maniobra torticera de Azaña y Prieto para apartar a Alcalá Zamora de la presidencia, la suspensión continua de las garantías constitucionales y de las libertades públicas, la violencia revolucionaria de la “primavera trágica” y, finalmente, el asesinato de un líder de oposición, Calvo Sotelo, a manos de policías socialistas. A partir de ese momento, la insurrección era inevitable.

Y en defensa de la Iglesia, cuyos sacerdotes y monjas estaban siendo masacrados…

 La gran matanza de religiosos empieza justo después del alzamiento, y hay que decir que la Iglesia, en términos políticos, no bendijo al bando sublevado hasta bien entrado 1937, cuando la carta colectiva de los obispos. En los sublevados de 1936 es frecuente encontrar la defensa no tanto de la Iglesia como de la Religión, y el matiz es importante: no se trataba de defender a un grupo social, sino a una idea de la civilización.

Háblenos de la importancia de que se difundan estos hechos en libros como el suyo para que salga a la luz la verdad de la historia…

 Creo que una sociedad que decide mentirse a sí misma es una sociedad enferma. La versión impuesta por el poder sobre la guerra civil es simplemente falsa. Para entendernos, es preciso saber qué pasó. Este libro simplemente aporta hechos objetivos.

¿Qué repercusión ha tenido su libro en estos últimos años?

 Cuando apareció “El terror rojo en España”, la bibliografía sobre el asunto era relativamente escasa y, sobre todo, circunscrita a hechos concretos (las chekas, Paracuellos, etc.) y a un público bastante limitado. Sobre todo, no había una síntesis que intentara abarcar el conjunto del proceso del terror revolucionario. Eso fue lo que este libro quiso aportar, apuntando además a los responsables políticos del horror. Creo que mucha gente pudo descubrir aquí una realidad que desconocía.

Javier Navascués Pérez

Pedro Insua nos habla del éxito de su libro: 1492, España contra sus fantasmas que desmonta la leyenda negra de España.

1492-espana-contra-sus-fantasmas-pedro-insua-rodriguez

El pasado 26 de septiembre Pedro Insua presentó oficialmente la segunda edición de su libro, tras el gran éxito de la primera, agotada en mes y medio. El tema de la leyenda negra sigue interesando a un buen número de españoles cada vez más hartos de la historia oficial. Un libro intrépido y vibrante donde el autor con un lenguaje culto y pleno de fuerza enarbola con gallardía la verdad de la gloriosa historia española. Un libro que hace que nos sintamos orgullosos de nuestra historia y de nuestras gestas, una reivindicación del heroismo hispano frente a sus grandes enemigos.

Pedro Insua es Lcdo. en Filosofía por la UCM. Está realizando su tesis doctoral sobre los proyectos de conquista de China presentados a Felipe II en el siglo XVI. Profesor de Filosofía. Ha publicado tres libros: Hermes Católico, ed Pentalfa, 2013; Guerra y Paz en el Quijote, ed Encuentro, 2016; y 1492, España contra sus fantasmas, ed Ariel, 2018. Autor de artículos en revistas de prestigio y asiduo en programas de televisión como el Gato al Agua. En esta entrevista resume en pocas palabras los aspectos esenciales de su libro.

1492, uno de los grandes hitos de la historia…

Sí, 1492 es una efeméride que inaugura el mundo moderno al resquebrajarse el antiguo. La navegación hacia el oeste, atravesando las columnas de Hércules, para internarse en la mar Océana, en el mar Tenebroso, rompe completamente con la concepción pliniana del orbe. Se accede por primera vez a lugares que, según dicha concepción antigua, eran inhabitables, quedando ello desmentido por la presencia de los indígenas americanos. Ello representa todo un terremoto teológico y antropológico que derriba para siempre los límites del mundo antiguo y medieval, abriéndose paso, con el avance de la proa de los barcos, una concepción del orbe que, ahora sí, se ajusta por vez primera a sus medidas reales.

¿Cuáles son los principales fantasmas de España?

Fantasma tiene aquí , en el título del libro, un doble sentido, el mismo doble sentido de la palabra “fantasma”. Por un lado es una entidad vaporosa, leve, queriendo significar, al respecto de la historia, que los relatos negro-legendarios tejidos en torno a estos hitos son inconsistentes historiográficamente hablando, sin profundidad ni peso documental. Por otro lado, por su carácter ligero, gaseoso, tienden a la expansión, y son difíciles de neutralizar, de combatir, al filtrarse por la vía de la divulgación y hacer vox populi.

Así, la destrucción de al-Ándalus, vinculado a la fecha del 2 de enero de 1492 (en realidad, la toma de Granada, cuando al-Ándalus, el califato, ya había desaparecido siglos antes), la expulsión de Separad (entre marzo y julio de 1492) y el genocidio americano (12 de octubre de 1492) son los tres hitos que vuelven una y otra vez, en forma de fantasma negro legendario, buscado la disolución de la sociedad política española.

¿Por qué hay que combatir firmemente contra ellos?

Pues digamos por dos razones fundamentalmente: por una parte, por razones teóricas, históricas, esos fantasmas negro legendarios son una deformación de la historia, y, por tanto, falsos. No son relatos históricos, sino ficticios, aunque tenga tal pretensión de historicidad.

Y, por otra parte, por razones prácticas, políticas, en cuanto que dischos relatos buscan justificar la disolución de nuestra soberanía nacional española y, por tanto, nuestros derechos como españoles.

Afortunamente siguen saliendo un buen número de libros desmontando la leyenda negra…

Sí, los libros (entre otros) de Iván Vélez, que bebe como el mío del libro “España frente a Europa, de Gustavo Bueno (1999), y el libro de Elvira Roca, convertido en un superventas y en un fenómeno editorial sin precedentes, han salido al paso últimamente frente a ese gigantesco producto de la mercadotecnia propagandística que es la leyenda negra antiespañola, con siglo de duración.

Es muy difícil desmontar su divulgación propagandística, pero no lo es tanto revelar la falsedad del fenómeno (esto sí está a nuestro alcance, al alcance de cualquiera que se ponga a penetrar algo en los documento y en los archivos). Probablemente el hecho de verle las orejas al lobo catalanista, que marca sin duda la actualidad política española, ha hecho que estos libros cobren mucha actualidad, vigencia y beligerancia.

¿Qué aporta de nuevo su libro a la refutación de la leyenda negra?

Yo diría que la principal novedad es que entro, pero a fondo, en todo el debate jurídico teológico y filosófico que supuso la cuestión de indis, la cuestión de los indígenas, y en general, el trato de los infieles por parte de las sociedades políticas cristianas, y sobre todo la española en contraste con otras. En general, este asunto se suele tratar como si fuera superestructural, cuando en la resolución de estas controversias está el quid de la cuestión.

No se pretende replicar a la leyenda negra con una leyenda rosa, lo que hizo España se debió a una circunstancia muy singular, primero relativa a la solución cosmográfica para el problema geoestratégico de confrontación contra el Turco (tras la caída de Constantinopla en 1453); y después la solución tomista al debate teológico jurídico en torno a los reinos de Indias. Todo ello lo trato en el libro con cierta profundidad.

¿Cómo se puede adquirir?

Ariel es una editorial muy potente, que tiene muy buena distribuidora, así que se puede adquirir casi en cualquier librería. Muchas gracias por su interés.

Javier Navascués Pérez