Entrevista a Javier Barraycoa sobre su último libro: “Eso no estaba en mi libro de Historia del carlismo”.

Javier Barraycoa es profesor universitario y ha desarrollado una labor de investigación desde el ámbito de la sociología aunque también se ha destacado en los últimos años en sus estudios desmitificadores del nacionalismo catalán. Ahora nos presenta una obra especialmente sugerente: “Eso no estaba en mi libro de historia del CARLISMO” (Almuzara 2019).

Algunos dicen que tiene usted un “negro” que le escribe los libros. Su producción en el último año ha sido espectacular …

El único negro soy yo. Es verdad que han coincidido en un año la publicación de tres libros, el penúltimo “La constitución incumplida” (SND Editores, 2018) y ahora “Eso no estaba en mi libro de historia del CARLISMO” (Almuzara, 2018) que mantiene la línea de “Eso no estaba en mi libro de historia de CATALUÑA”. Pero la verdad es que es el fruto de varios años de trabajo que han visto a la luz en un periodo de 12 meses.

Usted afirma en su libro que se ha disparado el interés por el carlismo y los estudios en la última década, ¿qué aporta entonces su libro?

Creo ser sincero si afirmo que este libro es diferente a otros. Es un libro escrito para los que desconocen el carlismo pero que intuyen que puede ser un descubrimiento para sus vidas. No es una propuesta de mera curiosidad intelectual o histórica, sino un reto lanzado al lector para ver si con su lectura cambia la perspectiva de la historia de España, incluso su predisposición hacia su defensa.

Eso suena a manipulación…

Todo lo contrario. Todo libro debería llevar a la transformación del lector en un sentido u otro. Una lectura que te deja inerte, es absurda. Con quizá demasiada audacia o temeridad desde el principio al final propongo al lector que recoja el guante que le lanzo: siéntase carlista cuando haya acabado de leer este libro.

Un poco prepotente por su parte, ¿no?

No. Aún creo que hay gente abierta a la verdad de las cosas, a indagar, a preguntarse por el destino de su Patria, del por qué hemos llegado hasta aquí o si la historia nos podía haber llevado a un presente muy diferente. Este libro está pensado para los que se plantean estos interrogantes y notan que les falta una clave explicativa en la historia de España para entender mejor España.

¿Y esa clave es el carlismo?

Por su puesto. El carlismo, siendo el movimiento político más antiguo de Europa, es el gran olvidado del siglo XIX. Se pretende explicar el siglo XIX menoscabando lo que implicó el carlismo. Ello hace incomprensible la historia moderna de España. Todo se jugó en las guerras civiles decimonónicas y, como colofón en la Guerra Civil del 36, que para el carlismo fue su gran Cruzada.

O sea que estamos ante un típico libro de historia de las guerras carlistas.

No, en absoluto. Estamos ante un libro con muchas variables y vertientes, algunas sorprendentes. Por el cariz de la colección es un libro de divulgación, pero de esos que hacen pensar. Era inevitable hacer alusión a las guerras carlistas, pero el tradicionalismo español tuvo una dimensión política, periodística y organizativa fascinante. Me atrevería a decir que el libro pretende transmitir al lector las claves del comportamiento de las revoluciones moderadas o radicales a las que se enfrentó el carlismo y que son perfectamente válidas para entender el presente. Muchos se sorprenderán en reconocer a los viejos liberales del XIX a personajes y comportamientos que hemos ido descubriendo durante la transición.

Pero el carlismo ya no es lo que era, por tanto se puede decir que la política actual puede prescindir del tradicionalismo político.

El carlismo, sostengo en el libro, es la continuidad viva -a partir de las revoluciones decimonónicas- de la tradición española que se gesta en el III Concilio toledano. Esta tradición nunca se rompió ni con la conquista musulmana. Se manifiesta en los ideales de Dios, la Patria y la Monarquía. Y esa es la esencia de España, la tensión en la historia por salvaguardar su idiosincrasia fundacional. Si el carlismo ha muerto es que ha muerto España. Como mucho quedan los restos de un estructura administrativa sin alma ni vida.

Un poco fuerte esta afirmación, ¿no?

Para eso estamos, para hacer afirmaciones fuertes, sino nos quedamos mejor en casa. De hecho el libro acaba con una “profecía” de la deriva que habría de tomar España si se alejara de sus principios fundacionales. Cuando uno la lee se estremece pensando en su vigencia y actualidad.

Pues habrá que leer el libro…

Pues sí. Creo que no se arrepentirá el lector, pues sino conoce el carlismo descubrirá un universo ocultado de nuestra historia.

Javier Navascués Pérez

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